domingo, 15 de diciembre de 2013
domingo, 24 de noviembre de 2013
EL CRISTO DE LOS CRISTEROS
En diferentes ocasiones hemos discutido la imagen del Cristo Rey por el que fuimos a la lucha. No faltan opiniones que aceptan un Cristo con los brazos abiertos, pero los Cristeros que le amamos por sobre todas las cosas, comprendemos que nuestros esfuerzos y la sangre de nuestros hermanos fueron insuficientes para que se represente a nuestro Rey triunfante y lleno de majestad de su gloria.
No. Nuestro Cristo, aún carga con el peso de la cruz y ostenta una corona de espinas. Es verdad que viste su manto de púrpura, pero nos parece más el símbolo del dolor y de sacrificio que de realeza, porque se auna con los demás instrumentos de su Pasión santísima.
Si. Nuestro Cristo es el Cristo abrazando la cruz y coronado de espinas porque no supimos en nuestra pequeñez librarlo de las torturas de su pasión: aunque bien lo sabe Él, pusimos en ello todo nuestro amor y nuestra sed de sacrificio. Tenemos que reconocer que nuestro Cristo aún sufre persecución y es escarnecido por la turba desalmada que no sabe comprender las dulzuras de su reino.
En adelante hemos de prometer, animados de espíritu cristero, que nuestra entrega será total y nuestro sacrificio completo a fin de librar a nuestro Rey del peso de su cruz y de su corona de espinas, porque como súbditos suyos estamos obligados a conquistar para Él la apoteósis de su reinado espiritual y temporal en México.
Agosto de 1952, Revista David N° 1. Año 1. 2ª Época. México, D. F.
viernes, 18 de octubre de 2013
ERA UNA MISA CRISTERA...
… pasemos de largo delante de la Catedral de México, no nos fijemos en el derroche de belleza que hacen las fachadas churriguerescas de sus templos coloniales, entremos invisibles por la puerta aquella de una casa antigua de una céntrica calle, sigamos hasta la sala principal, ved que cuadro: se ha transformado el hogar en catacumbas, el sacerdote revestido con humildes vestiduras renueva sobre el ara, que a pesar de su pequeñez es siempre sepulcro de mártires, el Sacrificio del Calvario, habla en voz baja; los hombres pensativos y reverentes juran lealtad a Jesús y le piden fuerza para tolerar los tormentos y para dar la vida por Él; una respetable dama, que allí llora, hace a su Dios el sacrificio de sus hijos, y pensando en los verdugos dice al Señor:
“perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores…”
cubierta la cabeza con negros velos están unas doncellas, que tiemblan al pensar en la soldadesca y juran a Cristo amarlo con amor más grande que cualquiera otro que pueda hallar albergue en su corazón; los niños, sin darse cuenta de aquel misterio, de aquel silencio, adivinan que allí hay algo del Cielo y mandan al niñito Jesús nacido en el altar, un beso infantil, que es la protesta de amor de la generación de mañana. En medio de aquel triste silencio parece escucharse tan sólo la voz del Maestro que habla al sacerdote palabras de aliento y esperanza, el latido de los corazones que aclaman a Jesús y el vuelo de los ángeles; que en torno del Cordero y por encima de aquellas cabezas juegan con palmas de triunfo y con coronas de gloria para los confesores y los mártires de Cristo Rey.
sábado, 7 de septiembre de 2013
LA ESCUELA SOCIALISTA
«¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Siempre Virgen Santa María de Guadalupe! ¡Padres de familia mexicanos! Pensad que: queráis o no queráis, creáis o no, mañana o pasado, cuando menos lo esperéis, tendréis que dar estrecha cuenta a la Majestad de Dios del alma de vuestros hijos. Pensad que: la escuela socialista es una escuela de deshonestidad sistemática y premeditada. Ahí desde los doce años se impartirá la enseñanza sexual más cínica. Se prostituirá a la niña, se degenerará al varón. La escuela socialista será una antesala del lupanar. Ahí se combatirá constantemente toda idea religiosa. Se hará mofa sacrílega de la Iglesia y de Dios. Se propagará entre los niños el materialismo más grosero. Así se formará un generación deicida vergüenza de la humanidad. Pensad que: en la escuela socialista perderán los niños: el amor y veneración que deben a sus padres, el respeto a los maestros, el amor a la Patria. Si enviáis a vuestros hijos a esas escuelas serán mañana vuestra vergüenza y vuestro azote. Pensad que, si sois católicos, ya la Iglesia, nuestra Madre, pronunció un fallo definitivo e inapelable: ha excomulgado a todos los padres de familia que envían a sus hijos a la escuela socialista. Pensad que: para librarnos de esa excomunión, no basta con la absolución de un sacerdote complaciente, poco escrupuloso, inconsciente de sus deberes de Ministro de Dios vivo. Con o sin esa absolución, si mandas a tus hijos a la escuela socialista, quedas fuera de la comunión de la Iglesia, padre de familia mexicano: por tu propia dignidad y decoro, por el amor que profesas a tus hijos, ¡recházala!, apoya la huelga escolar, no te dejes engañar con sus mentiras. No hay quien pueda contra todo un pueblo, si es viril y es digno».
† José de Jesús, Obispo Cristero de Huejutla.
viernes, 23 de agosto de 2013
“DISPONGA COMO GUSTE”
Repartiendo propaganda de sobre el famoso “boicot” los señores Rafael y Vicente Acevedo, padre e hijo respectivamente fueron sorprendidos por el jefe militar revolucionario de la región.
Éste, a cambio de negarse a repartir la propaganda del bloqueo económico, les prometía la libertad a cambio de “no meterse en cosas de la Iglesia” y les advertía que de no admitirlo podría costarles la vida.
“Es muy tarde ya, señor teniente, -contesta Don Rafael- para que yo cambie mi manera de pensar y de sentir. Soy viejo y siempre he sido católico. No es usted quién me convencerá para cambiar. Nunca he pensado que moriría de un tropezón. No hay, pues, que darle vueltas al asunto. Si tiene determinado algo, disponga como guste.”
Siendo miembros de la Jefatura Local de Tlaxiaco de la Delegación Regional de la LNDLR, en Oaxaca, padre e hijo fueron fusilados en Los Hornos, lugar situado en el camino que conduce de Tlaxiaco a Teposcolula, Oaxaca el día 6 de agosto de 1926.
sábado, 13 de abril de 2013
LA RESISTENCIA CRISTERA
Cuando ya había iniciado la segunda etapa de la Epopeya Cristera, el acejotamero de la vieja guardia Alfonso De la Torre Uribarren, radicado en Magdalena, Sonora, dirigió a Mons. Juan María Navarrete, Obispo de Sonora, en cuya Diócesis era tremenda la persecución, por obra del cacique Rodolfo Elías Chacón, hijo de Plutarco Elías Calles, un ocurso que fue firmado por buen número de católicos sonorenses, en el que éstos pedían a su Pastor les indicara la actitud que “como católicos y mexicanos” debían asumir en aquél Estado ante la tiranía existente, “pues por el silencio de V.R.I. y la inacción nuestra, más parecemos de la misma tiranía que defensores de nuestra Santa Religión”. A eso respondió el Prelado haciendo referencia a lo dicho por el Delegado Apostólico el 12 de diciembre de 1934 y añadiendo por cuenta propia:
«… es honesto sentir que el deber de los católicos ante la situación actual es presentar por lo menos una consistente y organizada resistencia pasiva… Si además de esto hay quien quiera resistir en otra forma, siempre que además de estar de acuerdo con los prescritos de la ley natural, ofrezca sólida probabilidad de buen éxito, juzgo que no haría más que usar de sus derechos naturales inalienables… Hay que hacer entender a los que no lo entienden que el socialismo, como se trata de imponerlo a nuestras conciencias, es un error anticristiano, antisocial y anti patriótico que por ende, como cristianos, como hombres y como mexicanos estamos obligados en conciencia a resistir dicha imposición no sólo en nosotros sino también en los demás, en la medida de nuestras fuerzas, y que delante de Dios y delante de la sociedad seremos culpables si seguimos dejándonos arrastrar hacia el abismo como hasta aquí lo hemos hecho… ; la resistencia pasiva… es el mínimum del cumplimiento de nuestro deber… Pueden ustedes hacer el uso que gusten de esta mi contestación a su ocurso… Ruego al Señor los bendiga y llene de gracia para estar a la altura de su deber en las presentes circunstancias…»
Y los católicos firmantes de la solicitud se levantaron en armas capitaneados por De la Torre, quien murió peleando en defensa y por la reimplantación del Reinado Temporal de Cristo en México, el 13 de noviembre de 1935.
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