«En cierta ocasión, algunos soldados -Cristeros- cubiertos de harapos y casi desnudos, decían a su jefe después de largas vigilias e indecibles sufrimientos: “¡Mírenos, señor, cómo andamos!” El jefe, desabotonándose el saco y el pantalón, les enseña también los jirones de su ropa interior, mugrosa y desaliñada, y les replica al instante diciendo: “¡Miren, muchachos, cómo anda también su jefe! También yo se de pobreza y de miseria, y de frío, y de hambre y de desgracia. Pero no debéis olvidar que la Causa de un Dios ultrajado, de una Patria desgarrada por sus malos hijos y de una Iglesia desolada y trabajada por aquellos mismos a quienes diera el ser. ¡Adelante, muchachos, Dios está con nosotros! Y si ahora nos humilla y abate, mañana sabrá darnos la victoria, y nuestro triunfo será glorioso como el del Maestro después de la ignominia de la Cruz».
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lunes, 16 de diciembre de 2013
¡ADELANTE MUCHACHOS, DIOS ESTÁ CON NOSOTROS!
domingo, 17 de julio de 2011
Así eran las mujeres cristeras
“Es una de esas callecitas pintorescas de Tlalpan, con sus largas tapias rebosantes de flores, con las ventanas llenas de macetas, con su sol vivificante poniendo sobre la dulce calma pueblerina una lluvia de oro en polvo.
Si en uno de esos bellos amaneceres en Tlalpan, algo hubiese atisbado a lo largo de esa callecita humilde, habría visto con mucha frecuencia a una señora de noble aspecto que salía con firme paso de una modestisísima casa, tomaba calles arriba hacia las afueras de la población, y se internaba incansable y veloz, como una aparición misteriosa, en las estribaciones del Ajusco, el áspero volcán que limita el valle de México. Era la madre de Manuel Bonilla.
Intrépida señora que, como la madre de los Macabeos deseaba ver regresar a su hijo “con el escudo o sobre el escudo”. Se hallaba ya entonces el joven mártir luchando en las montañas para defender la libertad religiosa de su pueblo, y la admirable señora le buscaba a través de todos los vericuetos de la selva, entre los rudos peñascos y las escarpadas cimas, hasta dar con él.
¿Cual era el objeto de esas frecuentes visitas? Este, que parece increíble: llevar elementos de guerra, de combate a ese grupo bizarro que operaba en las montañas.
Cayó el intrépido muchacho. La infortunada madre quedó hundida en el más espantoso dolor: fue hasta el sitio donde Manuel había sido fusilado, desenterró su cadáver, le condujo a Tlalpan en la más dolorosa peregrinación que pueda imaginarse. Pero aquella heroína era demasiado grande para dejarse llevar por el abatimiento.
Una semana después, quien atisbase por las calles humildes del pueblo, hubiera reconocido sin duda alguna a la admirable señora saliendo muy de mañana, incansable y ágil como una hada, caminando con paso firme rumbo al Ajusco. Sus amistades trataron de disuadirla muchas veces. Pero ella nunca aceptó recomendaciones prudentes, a pesar de que la amargura inundaba su corazón de madre por la muerte de su hijo.
Se remontaba hasta lo más alto de los cerros, buscaba entre los bosques cerrados de aquella feraz región… ¿que iba a hacer esta heroína a aquellos peligrosos lugares?
Iba a llevar algo a los compañeros de Manuel Bonilla que aún quedaban allí, como los majestuosos cóndores que se repliegan en su nido, tremolando el pendón sagrado de la libertad religiosa.
Así eran las mujeres cristeras”
viernes, 1 de octubre de 2010
En el Cuartel Colorado
La escena sucede en el Cuartel Colorado, en Guadalajara, Jal, El 1o. de abril de 1927.
Comandante del Cuartel:

¡Responde mocho infeliz!
Ora sí ya me cansaste!
¡Toma!, ¡toma!, ¡desgraciado!
¡esto! y ¡esto!, ¡zape!, ¡zape!
¿Dónde guardan al obispo?
Nomás dime en qué paraje
me lo tienen escondido
pa'que yo mismo lo saque.
¿Dónde está Francisco Orozco,
que es el mero responsable
de toda esta rebelión?
Ese viejo es un cobarde
que mandó morir en masa
al campesino ignorante.
¡Dimelo ya! ¡Mentecato!
Que ya me desesperaste,
con tus labios apretados.
¿Cómo puedo hacer que me hables?
¡No te quedes como mudo,
que no quiero hacer corajes!
Ya llevas ahi varias horas
colgado de los pulgares,
recibiendo hartos guamazos
y sólo tus puros ayes
han salido del hocico.
¡Pégale soldado!, y dale
varios fuertes culatazos,
para ver si se disuaden
de lo que no es conveniente
continuar así, callándose.
¿Qué estás haciendo, soldado
con la navaja cortándole
en las plantas de los pieses?
¡Ah! Pa'que así se desangre
y que esos grandes dolores
por fin hagan que nos hable.
* * * * * * * *
Anacleto:
Jesús, que eres Rey y Gobernante
y gran Legislador
y Juez universal y Vigilante
supremo, y gran Señor
de este Pueblo que siempre te ha seguido
con fe, con esperanza y con amor;
a Ti, que eres el Cristo, el Elegido,
el insigne Maestro y el Mesías:
con toda confianza te lo pido,
- en este que es el fin de nuestros días -
nos brindes la señal
que en tu último mensaje prometías
a aquellos que te siguen al final:
si toman en sus manos la serpiente,
no tendrán ningún mal.
Hoy existe una vívora inclemente
que se dice llamar "revolución",
que intenta con un odio persistente
borrar y desterrar de la nación
la marca que tu dedo dejó escrita
y nos dio vocación:
¡tu insigne cruz bendita!
¡Oh!, mi Buen Jesús: danos tu fuerza,
porque la voluntad se debilita:
Tú conoces muy bien esta perversa,
satánica intención de mi verdugo,
que quiere que me tuerza
y que traicione a la Unión, por el mendrugo
de un poco de piedad en su tormento,
pretende que, exprimiéndonos el jugo
de nuestra resistencia al sufrimiento,
nos doblemos al fin y le digamos
lo que él quiere saber. En este intento
los pobres matarifes, - nuevos amos -
ignoran para qué sirve el poder;
no tienen ni dos gramos
de cerebro, pues piensan al tener
la fuerza bruta, que cualquier delito
se puede cometer.
Yo sé que para un Cambio, es requisito
y causa necesaria,
que en un gran plebiscito
votemos con la sangre voluntaria.
Así, nos confesamos candidatos
de esta inusitada democracia,
legítima expresión de tu mandatos
y auténtico reflejo de tu gracia.
Así somos, Señor, representantes
de los mudos, los ciegos, los inválidos
de todos los enfermos e ignorantes,
y todos los paupérrimos escuálidos,
las víctimas pasivas del tornado
de la desolación y del perjuicio
que es el fruto nefasto y desdichado
de esta "revolución del estropicio".
También representamos a los muertos
que hicieron, de la patria, los cimientos
y que abrieron los surcos de los huertos,
y enseñaron así los rudimentos
de nuestra mexicana idiosincracia:
ser noble, hospitalario, buen cristiano,
ingenioso y leal, y la desgracia
de darle sumisión, hasta al tirano.
Hoy porto con orgullo y alborozo
la clámide de Arístides el Justo,
que sufre el proceder ignominioso,
de un ostracismo injusto.
No soy digno Señor, que en esta hora
me dés el privilegio de imitarte,
y que dentro de tu obra redentora
me dejes formar parte.
Permíteme Señor unos instantes
para que en un examen de mi vida,
repase algunos hechos importantes
que tuvieron cabida:
Aquellos ejercicios ignacianos
que me comprometieron al servicio
. Primer grupo de jóvenes cristianos:
"Falange de la Patria": ¡buen inicio!
Y la Acejotaéme:¡compromiso
de un joven de altas miras y deseos;
la revista "Palabra", que deshizo
los prejuicios masónicos y ateos.
Y cuando en mis ideales fuiste Tú,
el centro de una entrega radical,
entonces me enrolé y juré en la "U",
que iría a luchar por Dios hasta el final.
Pero un buen dí me puse a meditar
en un buen grupo de lucha y atractivo;
así entonces surgió la Unión Popular
con jefes consagrados al Dios vivo.
Conseguir a los líderes, primero;
luego, formarlos en la fe divina;
comprometerlos con ardor sincero;
y luchar, con reserva y disciplina.
Así se organizaron los plantones,
y aquel gran boicoteo antigobiernista;
las marchas y las firmas por millones
y el éxito de Gladium, la revista;
y reuniones y charlas, conferencias
y muchas tandas de oración intensa
que fueron despertando las conciencias
y el derecho civil de la defensa.
Parece hoy que el cristiano es el desecho
que se tira, se escupe, y que se aplasta,
Debemos defender nuestro derecho
y gritarle al gobierno que ¡Ya basta!
* * * * * * * *
Comandante del cuartel:
Vamos a ver si estos mochos
por fin ya escupen su voz.
Dale un zurrazo a esa bestia
pa'que sepa quién soy yo.
¿Cuánto más esperaremos
esta muda situación?
Parece que el Maistro Cleto
me quiere hacer un boicot.
Pero no le va a salir.
¿Cuánto golpe tendré yo
que propinarle a esta necia
sanguijuela de su dios?
Todo esto que estoy haciendo
es por orden superior
que viene directamente
del señor gobernador,
quien a su vez obedece
al mero mero, que es hoy
el presidente Elías Calles,
que de la gran Revolución,
se dice "Jefe Máximo".
Más sin embargo, si no
me lo hubieran ordenado,
por mis pantalones voy
que igual lo hubiera cogido,
e igual le diera una coz,
o igual lo hubiera colgado;
pues yo guardo un gran rencor
contra estas méndigas ratas
de la maldita reacción,
y de lo que huela a cura,
y a parroquia y a Dios.
Y pues se ve que estos jijos
siguen de mudos, y no
se ve que halla nada
que los doble, lo mejor
es que de una vez por todas
se vayan al paredón.
Sargento Sánchez: ya es hora.
Llévelos de dos en dos,
y dígale Usted al cabo
que prepare al pelotón,
porque a estos mochos tan machos
ya se los va a llevar Dios.
* * * * * * * *
Anacleto:
Un momento, señores, se los ruego,
ahora sí que hablaré:
Les juro por mi Dios que los perdono
de todo este tormento desde ayer.
Ustedes sin saberlo, me están dando
el premio más valioso del cuartel:
¡el privilegio de morir por cristo!
¡Cuánto he de agradecer!
Y al extender como una cruz mis brazos,
veo los cielos abrirse, y bien lo sé
que el sueño que inpiró a García Moreno,
será una realidad alguna vez.
pues una fuerza nos mantiene a todos:
la fuerza de la fe.
Oídlo una vez más, pueblos de América,
igual que lo gritara don Gabriel:
"saber que muero, pero Dios no muere".
¡Que Viva Cristo Rey!
Notas:
El Exmo Sr. Dr. Don Francisco Orozco y Jiménez, arzobispo de Guadalajara, al iniciarse la fase violenta de la Persecución Anticristiana (enero de 1927), continuó haciendo su misión pastoral, pero en forma clandestina. Naturalmente, no tuvo ningún compromiso con la rebelión cristera, antes bien la trató de evitar.
Mc, 16, 17-18
La Unión Popular: organización fundada por el Beato Anacleto González Flores en 1925.
Es la idea central del artículo "El Plebiscito de los mártires", que A.G.F. publicó en abril de 1926.
devastación, ruina. Se refiere a la obra destructora de la Revolución Mexicana.
Cfr. Ib.: "El Voto de los Muertos", abril, 1926.
Arístides el Justo: militar y político ateniense, héroe de la batalla de Maratón; famoso por su honestidad, sufrió estoicamente la injusta pena del ostracismo; es decir, el destierro de su amada ciudad. Como griego, portaba por la espalda una clámide, que era una pequeña capa de lino.
A.G.F. tomó una tanda de ejercicios espirituales de San Ignacio, cuando tenía 17 años, que lo convirtieron a un cristianismo de alto impacto y testimonio.
Fundado en 1912, con sus compañeros de estudio en Guadalajara.
ACJM: Asociación Católica de la Juventud Mexicana, organismo seglar de la Iglesia, fundada por el padre Bernardo Bergoend en 1913, que bajo la consigna de "Oración, Estudio y Acción", form&oaacute; una multitud de jóvenes que dieron un magnífico testimonio en esta época. A.G.F. militó en ella de 1916 a 1922, dando jugosos frutos con sus conferencias y obras de apostolado.
Comandante del Cuartel:

¡Responde mocho infeliz!
Ora sí ya me cansaste!
¡Toma!, ¡toma!, ¡desgraciado!
¡esto! y ¡esto!, ¡zape!, ¡zape!
¿Dónde guardan al obispo?
Nomás dime en qué paraje
me lo tienen escondido
pa'que yo mismo lo saque.
¿Dónde está Francisco Orozco,
que es el mero responsable
de toda esta rebelión?
Ese viejo es un cobarde
que mandó morir en masa
al campesino ignorante.
¡Dimelo ya! ¡Mentecato!
Que ya me desesperaste,
con tus labios apretados.
¿Cómo puedo hacer que me hables?
¡No te quedes como mudo,
que no quiero hacer corajes!
Ya llevas ahi varias horas
colgado de los pulgares,
recibiendo hartos guamazos
y sólo tus puros ayes
han salido del hocico.
¡Pégale soldado!, y dale
varios fuertes culatazos,
para ver si se disuaden
de lo que no es conveniente
continuar así, callándose.
¿Qué estás haciendo, soldado
con la navaja cortándole
en las plantas de los pieses?
¡Ah! Pa'que así se desangre
y que esos grandes dolores
por fin hagan que nos hable.
* * * * * * * *
Anacleto:
Jesús, que eres Rey y Gobernante
y gran Legislador
y Juez universal y Vigilante
supremo, y gran Señor
de este Pueblo que siempre te ha seguido
con fe, con esperanza y con amor;
a Ti, que eres el Cristo, el Elegido,
el insigne Maestro y el Mesías:
con toda confianza te lo pido,
- en este que es el fin de nuestros días -
nos brindes la señal
que en tu último mensaje prometías
a aquellos que te siguen al final:
si toman en sus manos la serpiente,
no tendrán ningún mal.
Hoy existe una vívora inclemente
que se dice llamar "revolución",
que intenta con un odio persistente
borrar y desterrar de la nación
la marca que tu dedo dejó escrita
y nos dio vocación:
¡tu insigne cruz bendita!
¡Oh!, mi Buen Jesús: danos tu fuerza,
porque la voluntad se debilita:
Tú conoces muy bien esta perversa,
satánica intención de mi verdugo,
que quiere que me tuerza
y que traicione a la Unión, por el mendrugo
de un poco de piedad en su tormento,
pretende que, exprimiéndonos el jugo
de nuestra resistencia al sufrimiento,
nos doblemos al fin y le digamos
lo que él quiere saber. En este intento
los pobres matarifes, - nuevos amos -
ignoran para qué sirve el poder;
no tienen ni dos gramos
de cerebro, pues piensan al tener
la fuerza bruta, que cualquier delito
se puede cometer.
Yo sé que para un Cambio, es requisito
y causa necesaria,
que en un gran plebiscito
votemos con la sangre voluntaria.
Así, nos confesamos candidatos
de esta inusitada democracia,
legítima expresión de tu mandatos
y auténtico reflejo de tu gracia.
Así somos, Señor, representantes
de los mudos, los ciegos, los inválidos
de todos los enfermos e ignorantes,
y todos los paupérrimos escuálidos,
las víctimas pasivas del tornado
de la desolación y del perjuicio
que es el fruto nefasto y desdichado
de esta "revolución del estropicio".
También representamos a los muertos
que hicieron, de la patria, los cimientos
y que abrieron los surcos de los huertos,
y enseñaron así los rudimentos
de nuestra mexicana idiosincracia:
ser noble, hospitalario, buen cristiano,
ingenioso y leal, y la desgracia
de darle sumisión, hasta al tirano.
Hoy porto con orgullo y alborozo
la clámide de Arístides el Justo,
que sufre el proceder ignominioso,
de un ostracismo injusto.
No soy digno Señor, que en esta hora
me dés el privilegio de imitarte,
y que dentro de tu obra redentora
me dejes formar parte.
Permíteme Señor unos instantes
para que en un examen de mi vida,
repase algunos hechos importantes
que tuvieron cabida:
Aquellos ejercicios ignacianos
que me comprometieron al servicio
. Primer grupo de jóvenes cristianos:
"Falange de la Patria": ¡buen inicio!
Y la Acejotaéme:¡compromiso
de un joven de altas miras y deseos;
la revista "Palabra", que deshizo
los prejuicios masónicos y ateos.
Y cuando en mis ideales fuiste Tú,
el centro de una entrega radical,
entonces me enrolé y juré en la "U",
que iría a luchar por Dios hasta el final.
Pero un buen dí me puse a meditar
en un buen grupo de lucha y atractivo;
así entonces surgió la Unión Popular
con jefes consagrados al Dios vivo.
Conseguir a los líderes, primero;
luego, formarlos en la fe divina;
comprometerlos con ardor sincero;
y luchar, con reserva y disciplina.
Así se organizaron los plantones,
y aquel gran boicoteo antigobiernista;
las marchas y las firmas por millones
y el éxito de Gladium, la revista;
y reuniones y charlas, conferencias
y muchas tandas de oración intensa
que fueron despertando las conciencias
y el derecho civil de la defensa.
Parece hoy que el cristiano es el desecho
que se tira, se escupe, y que se aplasta,
Debemos defender nuestro derecho
y gritarle al gobierno que ¡Ya basta!
* * * * * * * *
Comandante del cuartel:
Vamos a ver si estos mochos
por fin ya escupen su voz.
Dale un zurrazo a esa bestia
pa'que sepa quién soy yo.
¿Cuánto más esperaremos
esta muda situación?
Parece que el Maistro Cleto
me quiere hacer un boicot.
Pero no le va a salir.
¿Cuánto golpe tendré yo
que propinarle a esta necia
sanguijuela de su dios?
Todo esto que estoy haciendo
es por orden superior
que viene directamente
del señor gobernador,
quien a su vez obedece
al mero mero, que es hoy
el presidente Elías Calles,
que de la gran Revolución,
se dice "Jefe Máximo".
Más sin embargo, si no
me lo hubieran ordenado,
por mis pantalones voy
que igual lo hubiera cogido,
e igual le diera una coz,
o igual lo hubiera colgado;
pues yo guardo un gran rencor
contra estas méndigas ratas
de la maldita reacción,
y de lo que huela a cura,
y a parroquia y a Dios.
Y pues se ve que estos jijos
siguen de mudos, y no
se ve que halla nada
que los doble, lo mejor
es que de una vez por todas
se vayan al paredón.
Sargento Sánchez: ya es hora.
Llévelos de dos en dos,
y dígale Usted al cabo
que prepare al pelotón,
porque a estos mochos tan machos
ya se los va a llevar Dios.
* * * * * * * *
Anacleto:
Un momento, señores, se los ruego,
ahora sí que hablaré:
Les juro por mi Dios que los perdono
de todo este tormento desde ayer.
Ustedes sin saberlo, me están dando
el premio más valioso del cuartel:
¡el privilegio de morir por cristo!
¡Cuánto he de agradecer!
Y al extender como una cruz mis brazos,
veo los cielos abrirse, y bien lo sé
que el sueño que inpiró a García Moreno,
será una realidad alguna vez.
pues una fuerza nos mantiene a todos:
la fuerza de la fe.
Oídlo una vez más, pueblos de América,
igual que lo gritara don Gabriel:
"saber que muero, pero Dios no muere".
¡Que Viva Cristo Rey!
Notas:
El Exmo Sr. Dr. Don Francisco Orozco y Jiménez, arzobispo de Guadalajara, al iniciarse la fase violenta de la Persecución Anticristiana (enero de 1927), continuó haciendo su misión pastoral, pero en forma clandestina. Naturalmente, no tuvo ningún compromiso con la rebelión cristera, antes bien la trató de evitar.
Mc, 16, 17-18
La Unión Popular: organización fundada por el Beato Anacleto González Flores en 1925.
Es la idea central del artículo "El Plebiscito de los mártires", que A.G.F. publicó en abril de 1926.
devastación, ruina. Se refiere a la obra destructora de la Revolución Mexicana.
Cfr. Ib.: "El Voto de los Muertos", abril, 1926.
Arístides el Justo: militar y político ateniense, héroe de la batalla de Maratón; famoso por su honestidad, sufrió estoicamente la injusta pena del ostracismo; es decir, el destierro de su amada ciudad. Como griego, portaba por la espalda una clámide, que era una pequeña capa de lino.
A.G.F. tomó una tanda de ejercicios espirituales de San Ignacio, cuando tenía 17 años, que lo convirtieron a un cristianismo de alto impacto y testimonio.
Fundado en 1912, con sus compañeros de estudio en Guadalajara.
ACJM: Asociación Católica de la Juventud Mexicana, organismo seglar de la Iglesia, fundada por el padre Bernardo Bergoend en 1913, que bajo la consigna de "Oración, Estudio y Acción", form&oaacute; una multitud de jóvenes que dieron un magnífico testimonio en esta época. A.G.F. militó en ella de 1916 a 1922, dando jugosos frutos con sus conferencias y obras de apostolado.
sábado, 7 de agosto de 2010
El grito de guerra: ¡Viva Cristo rey!
Las mujeres; viudas, esposas, hermanas, etc., jugaron un papel preponderante al organizar las Brigadas Femeninas Juana de Arco, responsables de el abastecimiento de armas, municiones y cuidado de los heridos.
Las Brigadas Femeninas eran un secreto total para todos los que a ellas no perteneciesen. El JURAMENTO era prestado de rodillas DELANTE DEL CRUCIFIJO:
"Ante Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ante la Santísima Virgen de Guadalupe y ante la Faz de mi Patria, yo, N. Juro que; aunque me martiricen o me maten, me halaguen o prometan todos los reinos del mundo, guardaré el tiempo que sea necesario y en secreto absoluto todo sobre la existencia, actividades, y sobre todo, los nombres de personas, sus domicilios, señalamientos y particularidades...que se refieran a sus miembros.
Con la gracia de Dios, primero morir que convertirme en delatora".
Hacia fines de 1929, cuando el gobierno al fin descubrió como eran abastecidos los ejércitos cristeros, llegaron a ser mas de 30,000 brigadistas. Se vestían con ropa especialmente confeccionada para llevar dentro de ella armas y municiones hacia el campo de batalla.
La mujer fue también la que dió valor a esposos e hijos para unirse a los ejércitos cristeros diciéndoles; "tu ve a pelear por nuestra Iglesia y nuestra religión, que aquí nosotras ya cuidaremos de la familia y los niños".
De antemano, pido disculpas por la forma tan singular de expresarse al principio de este video, de Don Bruno Zavala. Solamente que no hay forma de expresar el valor con el que luchaba el cristero contra el ejército federal, el cual en múltiples ocasiones huyó asustado y acobardado, no obstante la superioridad numérica que casi siempre llegó a ser de 10 a 15 soldados federales por cada cristero.
(de www.youtube.com por BrigadierCristero)
domingo, 18 de julio de 2010
El Espíritu de los Cristeros
Los Cristeros, en su mayoría; muestran una sorprendente cultura, y más concretamente, una profunda cultura cristiana. Ya conocemos, por ejemplo, la voz de Ezequiel Mendoza Barragán, campesino michoacano de Coalcomán, que nunca fue a la escuela, y que llegó a ser coronel famoso de cristeros. Jean Meyer, que conoció a Mendoza cuando éste tenía ya 75 años, confiesa: «quedé deslumbrado, fascinado, por la misteriosa energía que irradiaba de él» (pról. Testimonio). Y en otro lugar dice que «todas las entrevistas confirman el carácter representativo de Ezequiel Mendoza», aunque es cierto que su lengua era «especialmente clara y bella» (III,289).
Espiritualidad católica
Espiritualidad católica
En entrevistas, crónicas y cartas de cristeros causa admiración comprobar la calidad doctrinal, bíblica y poética de sus expresiones. Todo lo cual contradice abiertamente el menosprecio de algunos pedantes acerca de la veracidad del cristianismo entre los indígenas de América.
Los cristeros, concretamente, tenían en sí toda la fuerza de quien sabe estar haciendo la voluntad de Dios. «Conscientes de hacer la voluntad de Dios, dice Meyer, los cristeros podían resistir todos los descalabros militares, todas las desdichas espirituales y hasta la más terrible de todas: los arreglos y el poco apoyo clerical» (289). Esa fidelidad a la voluntad de Dios providente les hacía inquebrantables.
Ezequiel Mendoza, por ejemplo, decía a su gente: «No, muchachos, acuérdense que aquí pedimos a Dios lo que más nos conviniera y por eso no digamos desatinados "ya ven que las cosas cambian de un momento a otro"; "la hoja del árbol no se mueve sin la gran voluntad de Dios", paciencia y resignación» (289). En cierta ocasión, según él mismo refiere, arengaba así a los suyos: «No queremos compañeros que traigan fines torcidos, queremos hombres que de todo corazón quieran agradar a Dios en todo, sin otro interés que defender a su Iglesia nuestra Madre; ya que sus feroces enemigos la quieren exterminar, aunque no lo conseguirán, porque fue dicho por Nuestro Señor Jesucristo que "las puertas del infierno no prevalecerán contra ella"; y lo que Cristo ofreció lo cumple; también dijo que "pasarán los cielos y la tierra, pero sus palabras no pasarán". Además tenemos nuestra Reina y Madre la Virgen de Guadalupe, ella nos recomendará con su Padre, con su Hijo, y con su esposo, el Espíritu Santo. Todavía más contamos con todos los santos y santas del Cielo y de la tierra para que ellos rueguen a Dios por nosotros en todo tiempo y lugar, y si Dios está con nosotros no tengamos miedo de morir en defensa de la Iglesia y de la Patria, seremos mártires e iremos al cielo para siempre» (Testimonio 31).
Por su parte, Aurelio Acevedo, un simple ranchero de Zacatecas, animaba así a su tropa: «Vosotros, valientes sin tacha, siempre pensad que vais en camino del Calvario; pensad que vais al martirio cumbre donde se entra al Cielo de la Paz y eterno regocijo. Todo redentor debe ser crucificado para fin de que triunfe y sea glorificado. No olvidéis que esta lección es más clara que el sol que nos alumbra: ¡recordad a Jesús!» (Meyer III,275).
Y otro jefe, Pedro Quintanar, decía a sus tropas: «Todo lo bueno que en vosotros hay es sólo de Dios y... todo lo malo que en vuestro regimiento hay es vuestro. A Dios hay que atribuir todo lo bueno y toda la gloria y todo triunfo, pues vosotros sois instrumentos viles» (289).
Ezequiel Mendoza, por ejemplo, decía a su gente: «No, muchachos, acuérdense que aquí pedimos a Dios lo que más nos conviniera y por eso no digamos desatinados "ya ven que las cosas cambian de un momento a otro"; "la hoja del árbol no se mueve sin la gran voluntad de Dios", paciencia y resignación» (289). En cierta ocasión, según él mismo refiere, arengaba así a los suyos: «No queremos compañeros que traigan fines torcidos, queremos hombres que de todo corazón quieran agradar a Dios en todo, sin otro interés que defender a su Iglesia nuestra Madre; ya que sus feroces enemigos la quieren exterminar, aunque no lo conseguirán, porque fue dicho por Nuestro Señor Jesucristo que "las puertas del infierno no prevalecerán contra ella"; y lo que Cristo ofreció lo cumple; también dijo que "pasarán los cielos y la tierra, pero sus palabras no pasarán". Además tenemos nuestra Reina y Madre la Virgen de Guadalupe, ella nos recomendará con su Padre, con su Hijo, y con su esposo, el Espíritu Santo. Todavía más contamos con todos los santos y santas del Cielo y de la tierra para que ellos rueguen a Dios por nosotros en todo tiempo y lugar, y si Dios está con nosotros no tengamos miedo de morir en defensa de la Iglesia y de la Patria, seremos mártires e iremos al cielo para siempre» (Testimonio 31).
Por su parte, Aurelio Acevedo, un simple ranchero de Zacatecas, animaba así a su tropa: «Vosotros, valientes sin tacha, siempre pensad que vais en camino del Calvario; pensad que vais al martirio cumbre donde se entra al Cielo de la Paz y eterno regocijo. Todo redentor debe ser crucificado para fin de que triunfe y sea glorificado. No olvidéis que esta lección es más clara que el sol que nos alumbra: ¡recordad a Jesús!» (Meyer III,275).
Y otro jefe, Pedro Quintanar, decía a sus tropas: «Todo lo bueno que en vosotros hay es sólo de Dios y... todo lo malo que en vuestro regimiento hay es vuestro. A Dios hay que atribuir todo lo bueno y toda la gloria y todo triunfo, pues vosotros sois instrumentos viles» (289).
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