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lunes, 14 de noviembre de 2011

LA GÉNESIS


POR: ANACLETO GONZÁLEZ FLORES

El ojo penetrante de un observador profundo y conocedor de las leyes de la Historia, al percibir los nubarrones que obscurecieron el cielo de la Patria en los comienzos de la Revolución iniciada por Don Francisco I. Madero, pudo descubrir a través de la superficie de los hechos entonces desarrollados y de las cosas entonces sacudidas el fondo obscuro y aterrador de una tragedia que llevaría el temblor de la catástrofe a las leyes, a las instituciones y a todas partes. En efecto, todo estaba magníficamente preparado para un sacudimiento que lo había de conmover y ensangrentar todo: el poder público, el hogar, el templo, la escuela, en una palabra, todo.
Que ¿quién fue el obrero que realizó tan acertadamente la labor de preparación, el cíclope que con sus nervudos brazos acumuló en las entrañas del organismo nacional la fuerza explosiva que agrietaría las construcciones más sólidas y pasaría después, como oleada de fuego y de exterminio, sobre nuestros campos y ciudades?
La ceguera de algunos señala a los caudillos que alzaron la bandera de la rebelión; la miopía de otros la intervención de los católicos en la política; el odio sectario de no pocos la actuación del Clero y, la desorientación y casi todos, las ansias pujantes de libertad de las muchedumbres. La crítica serena, imparcial y profunda alza su mano sobre todos los prejuicios y sobre la estrechez de miras, vuelve su rostro hacia el pasado, germen fecundo e inagotable del presente y del porvenir, y con la majestad imperturbable de la verdad, que es luz y de la justicia, que algunas veces es galardón y que en este caso es anatema implacable, señala a un hombre, al viejo dictador y a su obra que fue un mausoleo gigantesco donde fueron sepultadas todas las libertades y donde juntamente con todos los rebajamientos y degradaciones, incubaron los gérmenes de una disolución que, al desbordarse sobre la superficie, nos ha llenado de estupor y asombro. Parece esto un sarcasmo y es indudablemente una paradoja, pero al mismo tiempo una realidad innegable. Augusto abrió con sus propias manos la tumba de todas las libertades del pueblo romano y más tarde los bárbaros danzaron en torno del coloso herido en la mitad del corazón por sus orgías y por su molicie. El viejo dictador apuntaló el edificio que levantó con su espada, con los despojos de la libertad profanada en todas sus manifestaciones y, a trueque de un progreso material que a muchos deslumbró y a no pocos hizo renunciar a las prerrogativas del hombre y del ciudadano, lo empujó todo hacia el abismo.
Los gobiernos ante todo necesitan prevenir y echar en las regiones del pensamiento y de las costumbres los cimientos sólidos del orden y de la paz; la dictadura, que siempre ofreció una ayuda decidida y entusiasta a todo lo que es corrupción de las costumbres y anarquía en el pensamiento, preparó la anarquía en todos los órdenes y consiguientemente la hecatombe que acabamos de presenciar. De aquí que los que habían sabido ahondar en el andamiaje de la dictadura y llegaron a convencerse de que tarde o temprano haría erupción el volcán de apetitos, de pasiones, de odios y de errores sobre que reposaba el régimen dictatorial, pudieron muy bien comprender que la cuestión política y electoral de 1910, tendría que ser muy poco después una cuestión más trascendental, más profunda y que abarcaría en su conjunto todas las cuestiones que pesan sobre nosotros. Así se explica que bien pronto haya sido planteada la cuestión religiosa en una forma sangrienta, brutal, espantosa, en pocas palabras, en la forma que fue planteada en la revolución francesa: la persecución.
D. Francisco I. Madero llegó a hablar muy seriamente, al parecer, de la derogación de las Leyes de Reforma, que fueron un yugo que el liberalismo hacía pesar sobre la libertad de conciencia; pero seguramente se trataba de un recurso y nada más. Y es muy posible que el resurgimiento de los católicos en política hubiera llevado al vencedor de Díaz, hasta empuñar la espada del perseguidor. Sea de esto lo que fuere, lo incuestionable es que so pretexto de que el Clero y los católicos prestaron su apoyo a Huerta, el movimiento constitucionalista hizo formal juramento de perseguir de un modo ciego e implacable a la Iglesia Mexicana. Que este propósito existía lo demuestra, además de la persecución y destierro de sacerdotes y la clausura de templos en toda la República, el aplauso unánime, entusiasta con que recibieron los convencionistas de Aguascalientes el discurso que pronunció el general Antonio I. Villarreal después de jurar la bandera en la sesión del día catorce de octubre de 1914. “Aniquilados nuestros tres enemigos: el privilegio, el clericalismo y el militarismo, podremos entrar de lleno en el período constitucional que todos anhelamos”. Esta amenaza, que es un programa de persecución desarrollado en todo el país, fue aplaudido estruendosamente por todos los militares que asistieron a la Convención de Aguascalientes y revela muy claramente que la revolución constitucionalista fue y es antirreligiosa. Es verdad que se ha querido esgrimir como arma de defensa el argumento gastado de que el Clero y la Religión son cosas perfectamente distintas y el de que se ha querido perseguir a los sacerdotes y no la libertad de cultos. Este argumento fue el arma que esgrimió, sobre todo en la ciudad de Guadalajara, el Boletín Militar, hoja periódica pésimamente escrita y que fue el portavoz de las ideas revolucionarias por espacio de algún tiempo. Sin embargo, la Constitución de 1917, monumento de estulticia jurídica, política y social y código en que condensaron los revolucionarios sus ansias y sus aspiraciones, se alza delante de nosotros como una prueba irrefutable de las tendencias antirreligiosas del constitucionalismo.
Y hay que convenir en que la consigna, en que el programa de persecución implacable, tal como lo formuló Villarreal en la Convención, fue realizado con verdadero lujo de crueldad y de barbarie. Ya con alguna anterioridad a la celebración de la Asamblea que se reunió en Aguascalientes y donde fueron a chocar estrepitosamente las ruines y feroces ambiciones d los caudillos, Villarreal había expedido un decreto en que ordenó la expulsión de los sacerdotes, la clausura de los templos y la prohibición de la confesión sacramental. Y en el manifiesto publicado por Carranza para contestar a Villa, cuando éste se separó del Constitucionalismo, el entonces Primer Jefe transcribe una felicitación que el mencionado Villa le dirigió a Villarreal por el decreto de persecución. El mismo Carranza al contestar los cargos que se le hacen por haber permitido a los jefes principales la persecución, no desmiente esto categóricamente y se limita a afirmar que Villa no se halla limpio de la mancha de perseguidor.
La persecución religiosa, por más que en apariencia reconoce otras causas, arranca, como de su verdadera y genuina raíz, no de este o aquél hecho aislado y que en todo caso no reviste más que el carácter de pretexto; sino de la enorme dosis de laicismo que la dictadura inyectó en el cuerpo de la patria esclavizada y escarnecida. Se trabajó con una tenacidad digna de una noble y santa causa en arrancar de lo íntimo, de las entrañas de la sociedad las tesis salvadoras del Evangelio, en arraigar en lo profundo del alma del pueblo los principios demoledores del positivismo enseñado y sostenido en la cátedra, en la prensa, en la apoteosis de los maestros y en los espectáculos públicos. Y así se formó una generación que por instinto, por un impulso espontáneo, ciego y pujante ha tenido, primero, que hacer oír el célebre grito del jacobinismo agudo y devorador que pronunció Gambetta“El clericalismo, he ahí el enemigo”; y después que ir a descargar sus iras sobre el altar, sobre el templo, sobre el dogma y sobre el sacerdote. ¿Que se quiere, que se desea respetar todos los cultos? Sí, todos, menos el Católico, menos lo que es la verdadera religión en nuestro país, lo que puede despertar muy vivamente los odios de la generación laica amamantada por la dictadura.
Por tanto, si la revolución maderista, de cuestión política tuvo que transformarse en sacudimiento social profundo que aún no termina y que cuando mucho solamente nos dará una tregua, y vino a plantear un problema religioso amplio, trascendental y de carácter jurídico o legal, no es porque hayan aparecido en la escena estos o aquellos hombres o este o aquel partido; sino porque la lógica de los hechos, incontenible, ciega, inexorable ha seguido su camino y ha llegado por ahora a una de las escarpaduras que se hallan en la pendiente por donde empezamos a caer; ya llegaremos, si antes no se tuerce el curso de los acontecimientos bajo el influjo de laProvidencia y del esfuerzo de los hombres de acción, a dar de cara en lo más hondo del abismo. Preciso es, pues, convenir en que la explosión de odios que ha agrietado el edificio y que nos ha sorprendido y después nos ha azotado y herido, tuvo su punto de partida en la trabazón poco perceptible, pero real, innegable de los hechos, pues ante esa corriente que se desborda y se precipita y lo inunda todo, un hombre es un accidente, un factor que bien puede desaparecer sin que lo sustancial de las cosas se modifique; un partido es una fuerza que puede revestir una forma cualquiera; un sistema, una fórmula que sin el conjunto de los acontecimientos carecerá de sentido. Fue Bossuet, uno de los primeros oradores de Francia, quien afirmó que el hombre se agita y Dios lo conduce; ante el cuadro de nuestros desastres y el punto obscuro de donde han arrancado y han tomado sus ímpetus, se puede afirmar que el hombre se revuelve y los hechos lo arrastran. Con esto no se pretende suprimir la responsabilidad humana reconocida siempre por la Historia y consecuencia natural de la libertad del hombre, sino que se desea muy vivamente orientar los espíritus hacia el rumbo por donde es posible descubrir las hondas y ocultas raíces de nuestros males políticos y sociales, y señalar o hacer presentir siquiera el remedio supremo de esa enfermedad vieja, rebelde e ignorada, pues nuestros estadistas han preferido tener a sus pies el alma envilecida del esclavo a encontrarse frente al gesto imperturbable de Catón.
Por tanto, tengamos el valor y la serenidad suficiente para confesar que detrás de esta catástrofe que nos ha herido con el vértigo del abismo se halla un sistema, una serie de ideas, un pensamiento y sobre todo un hecho o conjunto de hechos: la dictadura, con la significación honda y fuerte que tiene esta palabra y con las consecuencias que hoy nos hacen abrir los ojos sobre la ruina que se interpone a nuestro paso, y que nos habla de un pasado de ignominia y de un porvenir incierto, pavoroso, pero que puede entrar bajo el dominio de nuestro brazo conquistador.

domingo, 2 de octubre de 2011

"SI ASÍ DIOS LO PIDE"


“No todas las rosas son de la misma fragancia y magnitud, ni todas las estrellas esplenden de la misma manera en la inmensa bóveda del firmamento. Esto mismo acaece en aquestotro cielo de la Iglesia, en donde los santos fulguran en perpetuas eternidades; algunos brillan como estrellas en noche serena; otros se asocian en inmensas nebulosas trazando como senderos en ese mismo cielo; otros irradian la luz apacible del astro de la noche; algunos, finalmente brillan como soles a la mitad del firmamento: todos a su manera, enarran la gloria de Dios y nos dicen ser obra de sus manos.
En aqueste firmamento de la Iglesia Mexicana, entre la inmensa turba de jóvenes confesores de Cristo, se destaca como el sol la noble y gallarda figura de Anacleto González Flores, cuya grandeza moral desconcierta y cuya gloria supera a todo encomio”.
Mons. José de Jesús Manriquez y Zárate, Obispo de Huejutla
Luis Padilla Gómez, los hermanos Jorge y Ramón Vargas González y Anacleto González Flores, fueron aprehendidos y llevados al Cuartel Colorado de la Perla de Occidente en donde habrían de ser martirizados.
Llegó el momento para Anacleto, fue herido con un marrazo en el costado izquierdo, cayendo al mismo tiempo que recibía una lluvia de balas, siendo sus últimas palabras  antes de la postrera tortura que le asesinó:
“General, perdono a usted de corazón; muy pronto nos veremos ante el tribunal divino; el mismo Juez que me va a juzgar, será su Juez; entonces tendrá usted un intercesor en mí con Dios… Una sola cosa le diré, y es que he trabajado con todo desinterés por defender la causa de Jesucristo y de su Iglesia. Vosotros me mataréis, pero sabed que conmigo no muere la causa. Muchos están detrás de mí dispuestos a defenderla hasta el martirio. Me voy, pero con la seguridad de que veré pronto desde el Cielo, el triunfo de la Religión y de mi Patria… Por la segunda vez oigan las Américas este santo grito: ¡Yo muero , pero Dios no muere! ¡Viva Cristo Rey!
A las dos de la tarde fueron los asesinatos de los mártires del Cuartel Colorado de Guadalajara, y a las ocho de la noche fueron entregados los cadáveres en la casa de los hermanos Vargas González: “Florencio Vargas acompañó por las calles los de sus hermanos” -había sido aprehendido junto con ellos , pero se salvó porque lo creyeron menor de edad, confundiéndolo con su hermano Ramón- y fué quien los entregó a su heroica madre. Cuando ésta los vió llegar, se adelantó a Florencio y le dijo “¡Ay, hijito!, que cerca estuviste de la corona y no la alcanzaste; ahora estás obligado a ser más bueno para merecerla”. El cadáver de Anacleto fué recibido por su esposa, y pronto aquella casa, testigo del buen padre, del apóstol, del inteligente abogado, del magnífico amigo, del elocuentísimo orador, del infatigable, del sublime Anacleto, se convirtió en un jardín de flores de toda la sociedad tapatía en profusión hizo llegar. Cuando todo estaba en silencio, la joven viuda acercó a sus hijos al cadáver de su padre, les mostró aquél rostro con las manchas moradas de los golpes alevosos, aquellos labios que tantas veces los habían besado, partidos y con las gotas de sangre coaguladas; aquellas manos que tantas veces los habían acariciado, desarticuladas por el martirio, aquel pecho abierto por las heridas, aquellos ojos inmóviles, como en un misterioso éxtasis, y ante esas santas reliquias, noblemente veneradas por ser padre y por ser santo:
“Mira -exclamó la viuda dirigiéndose al hijo mayor-, ese es tu padre; ha muerto por confesar la fe, promete sobre este cuerpo que tú harás lo mismo cuando seas grande, si así Dios lo pide”

lunes, 19 de septiembre de 2011

ANACLETO, LA CAUSA ES PRIMERO



Anacleto Gonzalez Flores
Cuando la persecución se hizo más enconada, aquel esposo y padre cariñoso se vio precisado a visitar su hogar  sólo de vez en cuando. Tal vez sentía su corazón traspasado por el dolor, pero su ideal, como el de todos los grandes hombres, la causa era primero.
Presintiendo su muerte, y unos días antes, asistió por última vez a su hogar. Parecía despedirse de los seres más queridos, les arrulló y les cantó su oración:
“La Virgen María es nuestra protectora,
con tal defensora no hay nada que temer,
vence al mundo, demonio y carne,
guerra, guerra contra Lucifer”

Su hijo mayor, al recibir el Pan de los Ángeles por primera vez, le envía un saludo, ferviente, humano y sincero:
“Muy querido papacito:
Te escribo para decirte que hoy hice mi Primera Comunión. El Niño Jesús me dijo que tú mandabas un abrazo y un beso.
Yo te mandé con Él muchas gracias, mamacita y Rulito que te saludan. Hace un año que te fuiste, ahora yo te digo y me dices:
“Muchos días de éstos”
Le pedí a Cristo Rey que se hagan buenos los que te dieron los balazos y le prometí ser “hombre” como tú. 
Salúdame a mi madre del cielo y a mi tío Me (Salomé) y a todos, que ya no llore mi mamá, danos la bendición.
Tu hijo Ancleto de Jesús”. 

jueves, 14 de abril de 2011

LA VOCACIÓN HISPANA Beato Anacleto González Flores

"España llegó, bajo el reinado de Felipe II, a la total robustez de su propia personalidad y a adquirir el sentido pleno de su vocación. Fue entonces cuando intentó fundir, con un matrimonio desgraciado e inútil, los destinos de su Patria con Inglaterra. Y tras el fracaso de su intento, que le dio a Hugo Benson trama para La Tragedia de la Reina se vio en la necesidad de armar sus barcos para combatir el país que en ese tiempo, con Isabel a la cabeza del protestantismo, logró comenzar a ser dominador del Océano. 


La Invencible, que fue la escuadra en que concentró Felipe II todo el poder marítimo de España, se puso en marcha para chocar con la vocación de Inglaterra, vieja y permanente señora del mar: la armada no logró ni siquiera saludar las brumas que coronan la frente de ese gigante defendido por la cólera del mar. El Rey de España no recogió, del desastre, mas que unos cuantos leños rotos, y la Historia pareció cerrar con un punto final la página de uno y otro pueblo... 


Y tras del viaje de las tres carabelas, allá hacia el Norte, llegaron venidos de Inglaterra los emigrados que echaron los cimientos del país más fuerte de América y acá hacia el Sur, toda la España forjada en ocho siglos de batallas, vino en escuadrón cerrado sobre el maderamen roto de La Invencible, coronado con el Leño de la Cruz. Sus capitanes hechos de hierro y sus misioneros amasados en el hervor místico de Teresa y Juan de la Cruz, se acercaron a la arcilla oscura de la Virgen América y en un rapto, que duró varios siglos, la alta, la imborrable figura de Don Quijote, seco, enjuto y contraído de ensueño excitante, pero real semejanza del Cristo, como lo ha hecho notar Unamuno, se unió, se fundó, no se superpuso, no se mezcló, se fundió para siempre en la carne, en la substancia viva de Cuauhtémoc y de Atahualpa. 


Y la esterilidad del matrimonio de Felipe con la Princesa de Inglaterra se tornó en las nupcias con el alma genuinamente americana, en la portentosa fecundidad que hoy hace que España escoltada por las banderas que se empinan sobre los Andes, del Bravo hacia el Sur, vuelva a afirmar su vocación en presencia de la Inglaterra caída de las manos de Enrique VIII a las manos de su hija. Felipe II e Isabel han vuelto a encontrarse: apenas se advierte, en sus rasgos fundamentales, una ligera modificación. Podría decirse que la persistencia de vocaciones y de caracteres, único elemento permanente en la Historia y que la puede reducir a a fórmulas de rigidez casi algebraica, nos hacen experimentar un retorno de tres siglos y nos hacen pensar en la repetición. 


Pero no hay ni la misma escena, ni los mismos personajes, ni los mismos factores en su forma concreta e individual; pero si hay la continuidad, que es y ha sido siempre el fondo sustancial del carácter y sobre todo, la señal distintiva de una vocación que muy lejos de ahogarse en el abismo de la inercia y de la deserción se ha puesto en marcha en un día próximo lejano y ha sabido poner y dejar huellas imborrables de su paso. Entre el desastre de La Invencible y nosotros hay no menos de tres siglos: entre la España de Felipe II, hecha de carne y espíritu en nosotros y la Inglaterra de Isabel trasplantada al Norte de América, no hay ni un minuto, ni un milímetro de distancia. Porque la vocación, que supone la continuidad, nos ha atado realmente a los de este lado del Bravo a la vocación de España y a los de aquel lado del Bravo a la vocación de Inglaterra, que hemos llegado a ser parte integrante de la personalidad histórica de España, como ellos han venido a formar parte de Inglaterra .... 


Nuestra vocación, tradicionalmente, históricamente, espiritualmente, religiosamente, políticamente, es la vocación de España, porque de tal manera se anudaron nuestra sangre y nuestro espíritu con la carne, con la sangre, con el espíritu de España, que desde el día en que se fundaron los pueblos Hispanoamericanos, desde ese día quedaron para siempre anudados nuestros destinos, con los de España. Y en seguir la ruta abierta de la vocación de España, está el secreto de nuestra fuerza, de nuestras victorias y de nuestra prosperidad como pueblo y como raza".

sábado, 9 de abril de 2011

"Hoy votaremos con vidas" Beato Anacleto González Flores

“Es necesario saber y querer escribir con sangre y dejar que sobre la propia carne, magullada, sangrante, quede el propio pensamiento fijado para siempre con las torceduras del potro, con la zarpa de los leones o con la punta de la espada de los verdugos. Y por lo que se escribe con sangre, según la frase de Nietszche, queda escrito para siempre, el voto de los mártires no perece jamás… Cuando al ver herido de muerte a Enrique III de Francia todos volvieron sus ojos para buscar al asesino, se encontró a un hombre que paseaba tranquilamente con la cabeza descubierta y muy cerca un sombrero que estaban escritas las palabras : “YO HE SIDO”. La mano que acababa de matar al rey, allí estaba; a la vista de todos, clara, inconfundible. Una cosa parecida sucede con el voto del mártir. Al acabar de teñir con su sangre la mano de los verdugos ha dejado una señal inconfundible de su pensamiento. Y por encima de todos los olvidos queda escrita su afirmación suprema: YO HE SIDO. En la democracia y en los comicios, donde se vota todos los días con papeles y números, cabrá la tergiversación. El fraude y el soborno y la mentira podrán conjurarse para engañar y arrojar cómputos falsos y para encumbrar nulidades salidas de los estercoleros. Y la democracia vendrá a ser lo que es, lo que ha sido entre nosotros: un infame escamoteo de números y de violencia donde se carga de escupitajos y de ignominia al pueblo. No sucede esto con la democracia de los mártires… Hoy no votaremos con hojas de papel marcadas con el sello de una oficina municipal; hoy votaremos con vidas. Debemos regocijarnos de que la revolución se empeñe en llegar hasta el estrangulamiento de la vida de las conciencias. Así se echa a su pesar en la corriente de una democracia en que los juegos de escamoteo y de prestidigitación electoral quedarán excluidos inevitablemente . Hoy votaremos con vidas y con la vida. Con vidas, porque aunque no habrá millones de mártires, pocos o muchos, los habrá. Sobre todo, votaremos con la vida, porque los rechazos pujantes, arrasadores, del estrangulamiento de las conciencias, llevarán la corriente entera, total de la vida a una quiebra estrepitosa y a una parálisis extrema, brusca e inesperada… No habrá ni ha habido otro remedio. La democracia ha tenido y tiene que echar sobre sus hombros la clámide ensangrentada de los mártires. Solamente así, teñida de sangre, llegará a ser siquiera un día, el día del martirio, el día del estrangulamiento, la heroína salvaje bautizada por Cristo, que Ventura Ráulica saludaba con un apóstrofe radiante”.
Anacleto González Flores

jueves, 31 de marzo de 2011

EL APOSTOLADO Por el Beato Anacleto González Flores



Todas las doctrinas para triunfar y llegar a señorear los espíritus y las sociedades, necesitan de los esfuerzos y de los sacrificios del apóstol; es esta una ley que se puede demostrar principalmente con la Historia, que no es otra cosa que la experiencia de la humanidad. 


Cuando N. S. Jesucristo quiso conquistar el mundo y conseguir que su pensamiento eminentemente civilizador penetrara a todas las conciencias, puso grande empeño en formar de un modo especial hombres que por su abnegación, desinterés y amor al sacrificio se resolvieran a emprender la realización de una obra que como la de Jesús era al parecer una gran locura. Esos hombres recibieron el nombre de apóstoles, no fueron más que unos cuantos y a pesar de esto llevaron a feliz término una empresa que ha merecido la admiración de los hombres y de los siglos.


Y todo sistema que ha logrado apoderarse poco o mucho tiempo de la humanidad no lo ha podido conseguir más que por medio del apóstol. El apóstol es un hombre que profundamente apasionado de una idea hace de ella el pensamiento único de su vida, el objeto de su amor, el ideal supremo de su existencia; y por más que se le vitupere y se le ridiculice, él es, ha sido y seguirá siendo el árbitro de los destinos de los pueblos, por que con su acción constante, perpetua, incansable, conquistará las inteligencias, subyugará los corazones, será dueño de las voluntades y la humanidad le pertenecerá inevitablemente: de aquí es que en todos los grandes movimientos han agitado a los pueblos y han llevado por nuevos senderos a las generaciones, encontramos siempre el influjo, la palabra, la acción de un hombre que ha querido ser el apóstol de alguna idea que ha llegado a su realización con el sacrificio y el amor ardiente del que ha enseñado y defendido con ahínco y tesón inquebrantable. El apóstol y su acción poderosamente irresistible son indispensables sobre todo cuando se ha iniciado la decadencia de los pueblos a causa de la corrupción honda de las costumbres y de la desorientación de los espíritus extraviados con los falsos sistemas, pues entonces, perdida la estimación grande y fuerte que se les debe profesar a la verdad y a la justicia, solamente una palabra desbordante de entusiasmo y acompañada de una vida que sea la cristalización de la idea que se defiende y enseña, pueden levantar de las profundidades del abismo del mal y del error, a los espíritus caídos y llevarlos a las cumbres en que fulguran esplendorosamente la verdad, la justicia y la libertas. Si las generaciones de nuestros días se ha de salvar de naufragio en que están perdiendo y precipitando los pueblos, solamente se conseguirá con la abnegación, con el ejemplo y si se quiere con el martirio del apóstol.


Entre nosotros faltan apóstoles y aun cuando existen algunos, son bien pocos si se tiene en cuenta que el torrente del mal y del error se desborda por todas partes, y es preciso por lo mismo que cada hombre que lleve el corazón bien puesto y ame con fuerza y con ardor la causa de la civilización y consiguientemente de la humanidad, le haga frente y se oponga, a la corriente de materialismo que nos ha invadido y que está próxima a reducir a escombros el andamiaje que sirve de sostén y de punto de apoyo a las construcciones magníficas de que tanto se enorgullece el espíritu humano.
Nuestra salvación está en el apostolado y por esto hay que ejercerlo en todas sus formas y en todas sus manifestaciones: con la prensa, con la conversación, con las conferencias, con la caridad, que es el gran poder de conquistar, en fin, por otros muchos medios que la experiencia nos recelará cuando todo corazón y sólo por la gloria de Dios y la salvación del genero humano, nos entreguemos a procurar con todas nuestras energías el triunfo de la verdad y del bien.
El apóstol puede existir en todas las clases sociales: entre los obreros, entre los individuos de la clase media, entre aristócratas; en fin, en todos los distintos elementos que forman la sociedad.
Al apóstol le ha cabido y le cabrá en todo tiempo la gloria y la satisfacción inmensa de llevar a las generaciones por los senderos que a través del gran desierto de la vida van a parar a las regiones luminosas del progreso y de la prosperidad de los pueblos. Seamos apóstoles, consagrémonos a la realización de una idea noble y levantada, y así cuando la muerte hiele la sangre de nuestras venas, nos reclinaremos tranquilamente sobre el polvo del camino envuelto en las bendiciones de Dios y de los hombres.


Revista La Palabra Nº. 19, pág. 1

viernes, 1 de octubre de 2010

En el Cuartel Colorado

La escena sucede en el Cuartel Colorado, en Guadalajara, Jal, El 1o. de abril de 1927.


Comandante del Cuartel:


¡Responde mocho infeliz!
Ora sí ya me cansaste!
¡Toma!, ¡toma!, ¡desgraciado!
¡esto! y ¡esto!, ¡zape!, ¡zape!
¿Dónde guardan al obispo?
Nomás dime en qué paraje
me lo tienen escondido
pa'que yo mismo lo saque.
¿Dónde está Francisco Orozco,
que es el mero responsable
de toda esta rebelión?
Ese viejo es un cobarde
que mandó morir en masa
al campesino ignorante.
¡Dimelo ya! ¡Mentecato!
Que ya me desesperaste,
con tus labios apretados.
¿Cómo puedo hacer que me hables?
¡No te quedes como mudo,
que no quiero hacer corajes!
Ya llevas ahi varias horas
colgado de los pulgares,
recibiendo hartos guamazos
y sólo tus puros ayes
han salido del hocico.


¡Pégale soldado!, y dale
varios fuertes culatazos,
para ver si se disuaden
de lo que no es conveniente
continuar así, callándose.
¿Qué estás haciendo, soldado
con la navaja cortándole
en las plantas de los pieses?
¡Ah! Pa'que así se desangre
y que esos grandes dolores
por fin hagan que nos hable.


* * * * * * * *


 Anacleto:


Jesús, que eres Rey y Gobernante
y gran Legislador
y Juez universal y Vigilante
supremo, y gran Señor
de este Pueblo que siempre te ha seguido
con fe, con esperanza y con amor;
a Ti, que eres el Cristo, el Elegido,
el insigne Maestro y el Mesías:
con toda confianza te lo pido,
- en este que es el fin de nuestros días -
nos brindes la señal
que en tu último mensaje prometías
a aquellos que te siguen al final:
si toman en sus manos la serpiente,
no tendrán ningún mal.
Hoy existe una vívora inclemente
que se dice llamar "revolución",
que intenta con un odio persistente
borrar y desterrar de la nación
la marca que tu dedo dejó escrita
y nos dio vocación:
¡tu insigne cruz bendita!
¡Oh!, mi Buen Jesús: danos tu fuerza,
porque la voluntad se debilita:
Tú conoces muy bien esta perversa,
satánica intención de mi verdugo,
que quiere que me tuerza
y que traicione a la Unión, por el mendrugo
de un poco de piedad en su tormento,
pretende que, exprimiéndonos el jugo
de nuestra resistencia al sufrimiento,
nos doblemos al fin y le digamos
lo que él quiere saber. En este intento
los pobres matarifes, - nuevos amos -
ignoran para qué sirve el poder;
no tienen ni dos gramos
de cerebro, pues piensan al tener
la fuerza bruta, que cualquier delito
se puede cometer.


Yo sé que para un Cambio, es requisito
y causa necesaria,
que en un gran plebiscito
votemos con la sangre voluntaria.
Así, nos confesamos candidatos
de esta inusitada democracia,
legítima expresión de tu mandatos
y auténtico reflejo de tu gracia.
Así somos, Señor, representantes
de los mudos, los ciegos, los inválidos
de todos los enfermos e ignorantes,
y todos los paupérrimos escuálidos,
las víctimas pasivas del tornado
de la desolación y del perjuicio
que es el fruto nefasto y desdichado
de esta "revolución del estropicio".
También representamos a los muertos
que hicieron, de la patria, los cimientos
y que abrieron los surcos de los huertos,
y enseñaron así los rudimentos
de nuestra mexicana idiosincracia:
ser noble, hospitalario, buen cristiano,
ingenioso y leal, y la desgracia
de darle sumisión, hasta al tirano.


Hoy porto con orgullo y alborozo
la clámide de Arístides el Justo,
que sufre el proceder ignominioso,
de un ostracismo injusto.


No soy digno Señor, que en esta hora
me dés el privilegio de imitarte,
y que dentro de tu obra redentora
me dejes formar parte.


Permíteme Señor unos instantes
para que en un examen de mi vida,
repase algunos hechos importantes
que tuvieron cabida:
Aquellos ejercicios ignacianos
que me comprometieron al servicio
. Primer grupo de jóvenes cristianos:
"Falange de la Patria": ¡buen inicio!
Y la Acejotaéme:¡compromiso
de un joven de altas miras y deseos;
la revista "Palabra", que deshizo
los prejuicios masónicos y ateos.
Y cuando en mis ideales fuiste Tú,
el centro de una entrega radical,
entonces me enrolé y juré en la "U",
que iría a luchar por Dios hasta el final.
Pero un buen dí me puse a meditar
en un buen grupo de lucha y atractivo;
así entonces surgió la Unión Popular
con jefes consagrados al Dios vivo.
Conseguir a los líderes, primero;
luego, formarlos en la fe divina;
comprometerlos con ardor sincero;
y luchar, con reserva y disciplina.
Así se organizaron los plantones,
y aquel gran boicoteo antigobiernista;
las marchas y las firmas por millones
y el éxito de Gladium, la revista;
y reuniones y charlas, conferencias
y muchas tandas de oración intensa
que fueron despertando las conciencias
y el derecho civil de la defensa.


Parece hoy que el cristiano es el desecho
que se tira, se escupe, y que se aplasta,
Debemos defender nuestro derecho
y gritarle al gobierno que ¡Ya basta!


* * * * * * * *


Comandante del cuartel:


Vamos a ver si estos mochos
por fin ya escupen su voz.
Dale un zurrazo a esa bestia
pa'que sepa quién soy yo.
¿Cuánto más esperaremos
esta muda situación?
Parece que el Maistro Cleto
me quiere hacer un boicot.
Pero no le va a salir.
¿Cuánto golpe tendré yo
que propinarle a esta necia
sanguijuela de su dios?
Todo esto que estoy haciendo
es por orden superior
que viene directamente
del señor gobernador,
quien a su vez obedece
al mero mero, que es hoy
el presidente Elías Calles,
que de la gran Revolución,
se dice "Jefe Máximo".
Más sin embargo, si no
me lo hubieran ordenado,
por mis pantalones voy
que igual lo hubiera cogido,
e igual le diera una coz,
o igual lo hubiera colgado;
pues yo guardo un gran rencor
contra estas méndigas ratas
de la maldita reacción,
y de lo que huela a cura,
y a parroquia y a Dios.
Y pues se ve que estos jijos
siguen de mudos, y no
se ve que halla nada
que los doble, lo mejor
es que de una vez por todas
se vayan al paredón.
Sargento Sánchez: ya es hora.
Llévelos de dos en dos,
y dígale Usted al cabo
que prepare al pelotón,
porque a estos mochos tan machos
ya se los va a llevar Dios.


* * * * * * * *


Anacleto:


Un momento, señores, se los ruego,
ahora sí que hablaré:
Les juro por mi Dios que los perdono
de todo este tormento desde ayer.
Ustedes sin saberlo, me están dando
el premio más valioso del cuartel:
¡el privilegio de morir por cristo!
¡Cuánto he de agradecer!
Y al extender como una cruz mis brazos,
veo los cielos abrirse, y bien lo sé
que el sueño que inpiró a García Moreno,
será una realidad alguna vez.
pues una fuerza nos mantiene a todos:
la fuerza de la fe.
Oídlo una vez más, pueblos de América,
igual que lo gritara don Gabriel:
"saber que muero, pero Dios no muere".
¡Que Viva Cristo Rey!






Notas:


El Exmo Sr. Dr. Don Francisco Orozco y Jiménez, arzobispo de Guadalajara, al iniciarse la fase violenta de la Persecución Anticristiana (enero de 1927), continuó haciendo su misión pastoral, pero en forma clandestina. Naturalmente, no tuvo ningún compromiso con la rebelión cristera, antes bien la trató de evitar.


Mc, 16, 17-18


La Unión Popular: organización fundada por el Beato Anacleto González Flores en 1925.


Es la idea central del artículo "El Plebiscito de los mártires", que A.G.F. publicó en abril de 1926.


devastación, ruina. Se refiere a la obra destructora de la Revolución Mexicana.


Cfr. Ib.: "El Voto de los Muertos", abril, 1926.


Arístides el Justo: militar y político ateniense, héroe de la batalla de Maratón; famoso por su honestidad, sufrió estoicamente la injusta pena del ostracismo; es decir, el destierro de su amada ciudad. Como griego, portaba por la espalda una clámide, que era una pequeña capa de lino.


A.G.F. tomó una tanda de ejercicios espirituales de San Ignacio, cuando tenía 17 años, que lo convirtieron a un cristianismo de alto impacto y testimonio.


Fundado en 1912, con sus compañeros de estudio en Guadalajara.


ACJM: Asociación Católica de la Juventud Mexicana, organismo seglar de la Iglesia, fundada por el padre Bernardo Bergoend en 1913, que bajo la consigna de "Oración, Estudio y Acción", form&oaacute; una multitud de jóvenes que dieron un magnífico testimonio en esta época. A.G.F. militó en ella de 1916 a 1922, dando jugosos frutos con sus conferencias y obras de apostolado.

lunes, 7 de junio de 2010

¿CUAL HISTORIA CONOCEMOS?

Ignorar su propia historia, es de lo peor que le puede ocurrir a los habitantes de una nación, pero más grave aun es creer que sí se la conoce, cuando por desgracia, lo que se sabe de ella es una versión falsificada.

La facción liberal ha detentado el poder durante la mayor parte la vida independiente de México,por lo tanto, han tenido a su disposición todos los medios necesarios para implantar los programas educativos, que mejor se acomodan a sus intereses; mintiendo sin el más mínimo rubor, y teniendo cómo único argumento que la historia la escriben los vencedores, se han dedicado a difundir una historia totalmente mistificada.

Lo que resulta de todo esto es una histórica maniquea, en la cual sólo existen buenos y malos; los Abuenos, son los santones del liberalismo; los Amalos, todos aquellos que se han negado servir a los intereses de la yanquimasonería, o bien quienes, como buenos católicos amantes de su religión y de su patria, no han cedido a las presiones de aquella.

Lo anteriormente anotado sirva cómo preámbulo para hablar de un hombre que ha trascendido a través de su pensamiento y de su obra, no solamente en Jalisco, sino en todo México, y que merece formar entre los personajes más ilustres que ha tenido nuestra nación; estamos hablando de Anacleto González Flores.

En cuanto a la figura de Anacleto, el jacobinismo, al cual propinó una completa derrota, ha tendido en derredor de él un completo silencio; además los mismos partidarios de la revolución contemporáneos al maistro Cleto, demostrando algo de honestidad, lo reconocieron como una persona de basta cultura.
Nuestro tenor es que dentro de los mismos que se ostentan como admiradores del maistro Cleto, surjan algunos que, creyendo exaltar, acaben por desnaturalizar la figura del líder y mártir católico.

No escribimos solamente por temores infundados. El año 2002 apareció un libro compilado por el escritor de orígen frances Jean Meyer, el cual se titula Anacleto González Flores.
El hombre que quiso ser el Gandhi mexicano. Meyer compara, de forma por demás irrespetuosa, al pagano Mohandas Gandhi, probablemente de origen judío, pacifista y promotor del marxismo; con el ilustre católico, enemigo de la violencia y de revolución socialista, el beato Anacleto González Flores.



Razones por las que es improcedente la comparación del Mahatma Gandhi con el MaestroAnacleto


ANACLETO GONZÁLEZ FLORES

1.- ORIGEN: (1888-1927) Tepatitlán de Morelos, Jalisco. Al día siguiente de su nacimiento, sus padres tan católicos como la gran mayoría de los pobladores de Los Altos, llevaron a su hijo a recibir las aguas bautismales, desde entonces y hasta su muerte, Anacleto profesó su catolicismo con todo fervor. 

El Licenciado José Vasconcelos, dice los siguiente al hablar de la región de Los Altos: A...los pobladores son quizás el mejor contingente racial con que cuenta nuestra patria. Es de sangre española pura. Los hombres se ven atezados y esbeltos en su traje de charrería conveniente para la faena campestre. los dominios de la cultura latina por los territorios desiertos del Nuevo Mundo..."

2.-CREENCIAS: En cuanto a las creencias de los alteños,Vasconcelos reafirma la fuerza del catolicismo de aquellos, cuando dice: A La población civilizada, cultivó y construyó y hoy vive en pequeñas ciudades, orgullosas de su arquitectura colonial española y sus costumbres católicas ..."

Después de haber cursado cinco años en el Seminario de San Juan de los Lagos (1908-1913), Anacleto llegó a Guadalajara, a continuar sus estudios profesionales.

3.- SIN COMPONENDAS CON EL ENEMIGO: cuando se gestó la revolución carrancista, no vaciló en dejar sus estudios, y romper toda relación con aquello o aquellos que pudieran tener alguna relación con el jacobinismo de aquella; renunció a un trabajo que tenía en la Presidencia Municipal, y rehusó escribir para aquellos periódicos que tuvieran componendas con el enemigo.

4.- LA RESISTENCIA PACÍFICA: Tampoco vaciló en ponerse al frente de los católicos para iniciar una cruzada en defensa. de sus creencias. La lucha en contra de los agresores de la Iglesia Católica, Anacleto la hizo por medio de la resistencia pacífica, es decir utilizando todos los medios legales para defender el derecho de los católicos a profesar libremente sus creencias.

Si al final de cuentas, la defensa se tuvo que hacer empuñando las armas, fue después de que, una comisión de Obispos mexicanos fue a Roma a consultar al Sumo Pontífice reinante (S.S. Pío XI), acerca de si era justo o no que los católicos, después de haber agotado todos los medios pacíficos, defendiesen de tal forma su religión; tal comisión fue encabezada por Monseñor José María González y Valencia, Arzobispo de Durango. Anacleto, como buen católico, aceptó la decisión extrema, que se después de la importante consulta. Al final, demostrando su completo acuerdo con la lucha, y después de haber sido cruelmente martirizado, entregó su vida en defensa de Cristo Rey, perdonando a sus enemigos.

4.- NO CONFUNDIR PACÍFICO CON PACIFISTA: Bienaventurados los pacíficos: (porque ellos serán llamados hijos de Dios) El cristianismo no es una doctrina pacifista, Jesucristo nuestro Señor fue el primero en decirlo: No tenéis que pensar que yo haya venido a traer la paz a la tierra: no he venido a traer la paz, sino la guerra. (Alusión de Jesús a las persecuciones y trabajos que su Evangelio había de ocasionar a sus discípulos)

5.-PROMOTOR DE LA DOCTRINA SOCIAL CATÓLICA: En tiempos de Anacleto se presentó con toda su crudeza el problema de la cuestión social, al cual el socialismo, corriente ideológica en boga, le daba la solución siguiente:

a) Supresión de la propiedad privada, es decir colectivismo.

b) Enfrentamiento de los obreros, o proletarios, contra los patrones o burgueses, es decir lucha de clases.

Por su parte Anacleto, siguiendo la doctrina católica, plasmada magistralmente en la Encíclica A Rerum Novarum" de S.S. León XIII:

a) multiplicación de la propiedad privada, que no haya pocos propietarios sino muchos.

b) Unión, en base la caridad cristiana entre patrones y obreros; la unidad construye, la dispersión destruye.

6.- CONVICCIÓN ANTIRREVOLUCIONARIA: "... la revolución francesa no hizo otra cosa que demoler... estudios y observaciones hechos sobre el cuerpo mutilado de Francia han venido a demostrar que la revolución puso todo y a todos bajo el despotismo devorador del Estado, hirió de muerte a la familia..."
"...las ordas constitucionalistas, después de herir en lo más hondo el alma de la sociedad con la aprehensión de todos los sacerdotes, de clausurar altares con la misma cínica impiedad de los locos del 93... rugía como tigre devorado por hambre insaciable..."

7.-LOS PARIAS EN MÉXICO: Para expresar la situación del pueblo católico mexicano, ante la persecución de que es objeto por parte del gobierno callista, Anacleto hace la siguiente comparación:

"Después de una serie incontable de redenciones, de una cadena interminable de catástrofes en que han sido derramados torrentes de sangre "por la libertad", según la afirmación de los caudillos libertadores, y cuando según expresión imbécil de los mismos "México es el país más libre de la tierra", los mexicanos arrastran la vida miserable e ignominiosa de los parias.

El pueblo mexicano es un hato lastimoso de parias azotados y escupidos sin escrúpulos y sin medida por las tiranías redentoras. Anacleto no derrotó al sistema liberal, empeñado en ver a los católicos como parias, pero si logró incidir en la mentalidad de muchos para superarse moral e intelectualmente, pero sobre todo su triunfo será reconocido universal y eternamente, pues dio testimonio con su sangre de la bondad de su lucha, y pronto será contado en el número de los santos mártires de la Iglesia católica.

DEFENSA DEL IDEAL HASTA EL MARTIRIO:
El 11 de abril de 1927, varios integrantes de la Policía Secreta de Guadalajara, al mando de Atanasio Jarero, uno de los tantos testaferros del callismo, escalaron, cual ladrones protegidos por las sombras de la noche, las bardas de la casa de la familia Vargas González, para aprehender al líder católico, al que nunca amedrentaron las continuas amenazas de muerte; y al que sólo asesinando vilmente, pudieron hacer callas, no sin que antes pronunciara por última ocasión el sublime grito que ya una vez lanzara otro gran católico: "Yo muero pero Dios no muere! ¡Viva Cristo Rey!".




MOHANDAS KARAMCHAND GANDHI

1.- ORÍGEN: (1869-1948), nació en Kathiawar, Bombay. Por su origen familiar y por su lugar de nacimiento, Gandhi pertenecía a la tribu de los Bene Israeles, grupo judío de piel morena, particularmente hostil al cristianismo, esto explica por que los líderes judíos y masones como Truman y Eisenhower, lo respaldaron ideológica y económicamente.
2.- CREENCIAS: Gandhi era partidario de la moral budista. El Budismo es una religión falsa sobre cuyos efectos negativos y peligros espirituales, el mismo Juan Pablo II alertó a los católicos y al mundo entero.
3.- COMPONENDAS CON EL ENEMIGO: Como líder del Partido del Congreso Nacional Hindú, Gandhi llevó a cabo una política de alianza con la Liga Musulmana. También el Magisterio de la Iglesia nos advierte sobre los riesgos del fundamentalismo islámico; en especial por estar en franca rebeldía contra el 51 Mandamiento de la Ley de Dios, es decir por no respetar ni la vida ajena, ni la propia. A pesar de sus vinculaciones con el Islamismo, Gandhi no no supo evitar los enfrentamientos armados entre sus partidarios y los hindúes; los mismos fueron sangrientos y causaron miles de muertos sobre todo en Pakistán, el año 1946; en aquella ocasión los partidarios de Gandhi y los de Mohamed Ali Jinnah, -cabecilla musulmán-, se combatieron cruelmente bajo la consigna A sangre por sangre”.

4.- EL PACIFISMO GANDHIANO: La doctrina de Gandhi, denominada satyagraha que se traduce como fuerza espiritual, las bases teóricas de esta, son una mezcla de errores pacifistas y maquiavelistas; tal mescolanza no tiene nada de pacífica, ni mucho menos la más remota relación con la virtud de la fortaleza, de que habla la Teología Cristiana, ni con el sentido de la paz evangélica de que nos habla Jesucristo; las siguientes son palabras textuales de Gandhi: “Si tuviese que escoger entre la violencia y la bajeza, escogería la violencia”.
5.-IDEOLOGÍA MARXISTA: Resulta muy sintomático que la figura de Gandhi siempre haya sido reivindicada por grupos marxistas, como el activista del socialismo, Martin Luter King. Hasta hoy La doctrina de Gandhi, es utilizada por movimientos dizque pacifistas, como los globalifóbicos, de los cuales la ciudad de Guadalajara tiene un amargo recuerdo, pues con motivo de la Cumbre Latinoamericana (fecha), llevaron la violencia hasta sus extremos. ¡Vaya pacifismo!, que se esconde detrás de armas contundentes como tubos, y de otras letales como sopletes. Tampoco es casual que el primer biógrafo de Gandhi haya sido el socialista Romain Rollapnd, con quien se contactó en 1927 a través de su discípulo Nehru.
6.- ACTIVISTA DEL COMUNISMO: Gandhi participó directa o indirectamente, a través de sus emisarios, junto a los dirigentes del socialismo y del comunismo, de todas las reuniones promovidas por la Internacional Comunista con sede en Moscú, las cuales desembocaron en la formación del Bloque de Paises No Alineados. Desde el Congreso de los Pueblos Oprimidos en Bruselas, en 1927, hasta otras que tuvieron lugar después de la Segunda Guerra mundial. Importantes ideólogos comunistas, como Enrique Ruiz García, elogiaron su trayectoria y su influencia en estas reuniones, destacando su “estrategia leninista” (Enrique Ruiz García, El tercer Mundo. Madrid, Alianza. 1969, 3.5)

7.-LOS PARIAS EN LA INDIA: “El hinduísmo había creado un sistema infernal de castas de las cuales expulsaba a los llamados, precisamente, “sin casta”: los parias” o Aintocables. Sobre un total de cuatrocientos millones de indios, casi cien millones se encontraban en una situación infrahumana, en virtud de la cual no podían ni siquiera entrar en los templos, viajar en los trenes, comer en los restaurantes, sacar agua de los pozos públicos, enviar a sus hijos a la escuela...”
Gandhi definió este sistema milenario como un “delito monstruoso contra la humanidad” y luchó por su abolición. En efecto, fue abolido pero sólo sobre el papel. Más aún, la introducción de una especie de régimen democrático, se reveló, con el habitual efecto contrario, como un refuerzo en lugar de un debilitamiento del sistema de castas, ya que cada una de ellas se transformó en una agrupación política enfrentada, a menudo de manera sangrienta, a las de las demás.

ENTREGUISMO ANTIPATRIOTA: A pesar de que Gandhi y su familia habían sido durante mucho tiempo empleados de Inglaterra, inoculado por las doctrinas socialistas, se decide a resistir la presencia británica en su país, con esto lo único que logró fue un cambio de amo, porque tanto el sistema capitalista de Inglaterra, como el comunista que durante mucho tiempo prevaleció en la, hoy desaparecida, Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, son dos formas de imperialismo, basados uno y otro en el más crudo materialismo. Es por esto que el 15 de agosto de 1947, el último Virrey de Gran Bretaña.
Lord Mountbatten, traslada solemnemente el gobierno a uno de los principales cabecillas de la Internacional Marxista, Jawaharlal Neruh, discípulo predilecto de Gandhi. Al final, Gandhi fue asesinado por un hindú, acusado de hacer que sus compatriotas fueran asesinados en una guerra religiosa y de trabajar para los musulmanes.
“...los pobladores son quizás el mejor contingente racial con que cuenta nuestra patria.
Es de sangre española pura.



* Vasconcelos, José. La Flama. Pags.. Cuarta edición Compañía Dditorial Contiental, S.A. México D.F. 1960.
* "Pacífico: Los que viven en paz y buscan el bien de otros. Los el que no hacen daño a nadie" La Sagrada Biblia. Traducida de la Vulgata Latina al español por D. Félix Torres
Amat. Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana. México 1953.
* San Mateo X 34.
Op.Cit.
* Encíclicas Sociales.
Rerum Novarum de León XIII. Cuadragesimo Anno de Pío XI
*
González Flores, Anacleto. Tú serás rey. Pag
*
Op. Cit. Pág. 39
* Paria. Nombre que se da en la India a los individuos privados de todos sus derechos religiosos y sociales, por su nacimiento o por haber sido
excluídos de su casta.
* La insurrección de los parias. Desplegado aparecido en el número 379 de "LA ÉPOCA", de
Guadalajara, el Semanario Católico Nacional por excelencia. (I926)
*
Jewis Encyclopedia, publicada en Nueva York y en Londres el año 1902, Woftila, Carol. Cruzando el umbral de la esperanza " Barcelona, Plaza & Janés, 1994, capítulo 14". Messori, Vittorio. Leyendas negras de la Iglesia. Pág. 257. Editorial Planeta. S.A. Barcelona, España, 1999.
*
Op. Cit. Pág. 255 y 256.
*
Ibid..
*
Vasconcelos, José. La Flama. Pags.". Cuarta edición Compañía Editorial Continental, S.A. México D.F. 1960.


www.uag.mx/cristeros






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