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miércoles, 16 de mayo de 2012

General Gorostieta: ¿cristero o mercenario?


Durante 80 años hemos escuchado y leído machaconamente la versión de que el General Enrique Gorostieta, aunque brillante y exitoso en la guerra cristera, no era un cristero sincero ni convencido, sino, en el mejor de los casos, un general contratado a sueldo, un mercenario, cuando no un oportunista y un simple militarote resentido con la pandilla cleptócrata y criminal que desgobernaba a México en esos años.


Otros más benévolos lo ponen como "ateo" o "agnóstico". En 1981 la investigadora de la Universidad Iberoamericana Martha Elena Negrete --jesuíta y, por lo tanto, punta de lanza del marxismo rociado con agua bendita o teología de la liberación-- escribió un famoso libro intitulado "Enrique Gorostieta. Cristero agnóstico", que ha servido de base para toda la obra que durante los años 80's y 90's pusod e moda el tema cristero. Incluso el historiador Jean Meyer ha reconodio que su opinión acerca del General Gorostieta se debe a esta obra.


Es importante abundar en la información de que el Gral. Gorostieta NO FUE UN MERCENARIO, NI UN RESENTIDO, NI UN ATEO O AGNÓSTICO como lo han querido hacer aparecer los enemigos de la causa cristera, que repiten como pericos que el general simplemente fue un contratado.


Tengo desde hace muchos años un libro en mi poder, que me heredó mi padre, y a él, a su vez, de su padre, que se llama precisamente LOS CRISTEROS, publicado clandestinamente en el año de 1930, escrito bajo pseudónimo por un tal "J.J. González" quien muchos creían que en realidad se trataba del Sr. Bartolomé Ontiveros, dueño en aquélla época de la empresa Tequila La Herradura --puedo estar euivocado en esta afirmación, aclaro que fue un romor en voz baja-- o sea, cuando todos estos hechos estaban muy recientes, y ahí, en la página 60, se dice con claridad que cuando se vió la necesidad de contar con un Jefe Supremo de los grupos armados en Jalisco, el Sr. Delgado, dirigente clandestino en Jalisco, una vez que salió libre de una breve prisión, abordó ante la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa


"La necesidad de tener un jefe supremo en Jalisco. En dicha reunión, el Ing. García Moreno propuso a varios generales en servicio activo del gobierno a quien se combatía. El Sr. Delgado se opuso a esta idea, y fue él quien impulsó a Gorostieta, con quien cultivaba franca amistad, quien con toda sinceridad y buena voluntad aconsejaba la mejor forma que debía emplearse para resolver las disficultades que se presentaban en campaña a nuestros bisoños soldados. Además, muchas veces había manifestado gran admiración por los cristeros defensores de los Altos de Jalisco y decidida resolución de pelear a su lado y en favor de la causa cristera. Con estos antecedentes, el Sr. Delgado lo propuso para la Jefatura de Jalisco, proposición que fue motivo de acaloradas discusiones sostenidas en el terreno de las emociones piadosas por los aliados de García Moreno; pero destrozados éstos en sus propias trincheras, prevalecieron los juicios razonados del Sr. Presidente de la Liga, del Sr. Bustos y del Sr. Delgado, quienes sostuvieron al Gral. Gorostieta. Así fue como Jalisco tivo Jefe".


Después el Gral. Gorostieta fue también Jefe de Colima, Nayarit, Aguascalientes y Zacatecas. En junio de 1928 fue nombrado Jefe Único de todo el Ejército Libertador Cristero.


El Integrista Mejicano

domingo, 13 de mayo de 2012

CARTAS INÉDITAS DEL GENERAL GOROSTIETA



“Dormir en el suelo, tener que caminar mucho, hoy desayunar y no cenar hasta el día siguiente, pero ya tu sabes que eso para mí son tortas y pan pintado”,escribió Enrique Gorostieta Velarde desde el campamento cristero a su esposa Gertrudis, a quien de cariño llamaba Tulita, en una de las inéditas cartas que pronto serán publicadas.
En la opinión del historiador Jean Meyer, esas misivas “modifican radicalmente lo que sabíamos” del general que encabezó la Guerra Cristera.
Se trata de 22 cartas que escribió desde el cuartel general de El Triunfo el “generalísimo” jefe Supremo de la Guardia Nacional a su esposa Gertrudis Lazaga.
Las cartas fueron celosamente resguardadas por la única hija que tuvo Enrique Gorostieta, a quien, por cierto, no conoció porque su esposa estaba embarazada cuando partió a encabezar el Movimiento Cristero.
Los documentos fueron utilizados para el guión de la reciente película la “Cristiada”, la cual se puede considerar una venganza mediática de los cristeros contra Plutarco Elías Calles.
Las misivas saldrán a la luz a principios del próximo mes de junio, editadas por el Congreso de Nuevo León y el Centro de Historia Regional de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Las cartas originales serán entregadas al nuevo Museo del Movimiento Cristero que tendrá su sede en la Hacienda de El Valle, del municipio de Atotonilco, sitio donde fue emboscado el general Enrique Gorostieta.
“Son cartas que dejan entrever su personalidad y su amor para su familia y en especial a Tulita”, dice Eduardo Pérez Gorostieta, nieto del general.
Lo muestran, añade, de manera transparente como persona con convicciones y creencias, como hombre con sentimientos, con debilidades y flaquezas.
“Las cartas se iban a quemar porque mi madre no quería levantar polvo, ya que fue perseguida durante varios años. Vivió escondida desde 1929 hasta mediados de la década de los años treinta”, cuenta Pérez Gorostieta.
“Vámonos a la tumba todos tranquilos”, decía mi madre cuando intentaba quemar las cartas, pero la familia lo convenció de donar las misivas como documentos históricos, recuerda el nieto del general.
Los textos, escritos algunos por puño y letra de Enrique Gorostieta, son documentos relevantes para entender al personaje que dirigió la “Guerra Cristera” contra las medidas anticlericales del presidente Plutarco Elías Calles.
El movimiento cristero fue una respuesta a la llamada “Ley Calles” que intentaba reglamentar los postulados emanados de la Constitución de 1917.
El reglamento pretendía quitar a la Iglesia sus propiedades, suprimir su participación en la vida pública, así como prohibir los cultos fuera de las parroquias y los gobernadores más radicales propusieron que los sacerdotes se deberían casar.
Además, los grupos más anticlericales impulsaron una fracción religiosa llamada “Iglesia Católica Mexicana” para romper el control del Vaticano sobre el episcopado del país.
La respuesta de la Iglesia fue suprimir los cultos, situación que provocó que en algunas zonas rurales se levantara un movimiento contra las fuerzas federales, las cuales comenzaron a detener sacerdotes por oponerse a las medidas de Calles.
La guerra arrancó en 1926 y concluyó en 1929. Primero fueron levantamientos aislados hasta que la Liga de la Defensa de las Libertades Religiosas contrató al general Enrique Gorostieta, quien había servido en el ejército de Victoriano Huerta, para dirigir el movimiento.
El militar convirtió a las huestes cristeras en un verdadero ejército que dieron duras batallas a las fuerzas federales al servicio de Plutarco Elías Calles.
En la última carta que escribió a su esposa Tulita, de fecha 16 de mayo de 1929, desde el campamento El Triunfo ubicado en el estado de Jalisco, el general señalaba:
“Nuestro movimiento ha tomado tal fuerza y el gobierno está tan de capa caída, que ya andan haciendo esfuerzos para localizar a las familias de los que andamos en el campo, a fin de ver si de esa manera logran reducirnos, ya que no lo pueden hacer por medio de las armas.”
“…Creo de mi deber hacer del conocimiento de Uds. que vamos a sufrir en los próximos meses la más dura prueba de toda esta epopeya.
“Tenemos qué hacer frente a una agudísima crisis que señalará nuestro triunfo o nuestra derrota, y se hace necesario que todos pongamos a contribución el mayor esfuerzo, y aprontemos mayor ayuda (…).
“Hoy he escrito a la Sra. Recomendándole te ayude a fin de que estés perfectamente escondida y rogándole que nadie que no sea ella o Andrés tu hermano, sepan dónde te encuentras ni hablen contigo. Este deseo que sea como te digo; no hagas excepción ni con los míos ni con los tuyos ni con persona alguna.”
“Mantente animosa, fíjate que lo que yo ando haciendo es un deber sagrado y convéncete de ello al considerar los millones de gente que están rezando por mí y por mi causa (…).
No flaquees por nada; no confundas los triunfos efímeros con los definitivos y fíjate en que la causa que defiendo es la del honor y la justicia y que esto es independiente del resultado final.
“Yo comprendo que será una nueva prueba para ti, pero confío en tu fortaleza de espíritu y abnegación para el sufrimiento, para que la soportes y con ello corones la obra de amor y dulzura con que has sabido hacerme tuyo en lo absoluto. Creo firmemente que esto no ha de durar mucho y que pronto podremos reunirnos para siempre y entonces verás lo que en mi ha logrado tu conducta.
“Tú por razón natural, vivirás más que yo y acuérdate de lo que ahora te digo: con mi esfuerzo, sea cual fuere el resultado práctico de esta lucha, ya he logrado un verdadero nombre para nuestros hijos”.
La postdata concluía con la siguiente sentencia:
“Sigue al pie de la letra lo que se refiere a tu reclusión. Que Dios te bendiga”.
Enrique.
Su nieto recuerda que cada año se realiza en Los Altos Jalisco, una cabalgata en honor del general Enrique Gorostieta.
“No puedo más que estar seguro que efectivamente logró un nombre para sus hijos. Y que logró algo más: logró junto con todos los cristeros defender sus ideales, concluye Eduardo Pérez Gorostieta.
El historiador Jean Meyer, autor de tres tomos sobre la guerra cristera que fueron usados para el guión de la película, destaca la importancia de las 22 misivas.
“No conocí esas cartas” cuando escribí los tres tomos de la Cristiada, dice, Jean Meyer.
Subraya que los documentos modifican radicalmente lo que sabíamos del general”, ya que la historia lo presenta como un materialista que se sumó a la guerra porque la Liga de Defensa de las Libertades Religiosas le pagó 3 mil pesos oro por mes por sus servicios.
“Para mí eso demuestra que Gorostieta no es un masón liberal porfirista anticlerical que entra como mercenario y se vuelve católico al contacto de los cristeros”, dice Meyer.
Y concluye el autor de la Cristiada: “Era católico de una familia muy católica”.

sábado, 30 de julio de 2011

DISCURSO DEL GENERAL GOROSTIETA

Desde el cuartel general de El Triunfo, en el Estado de Jalisco, el Jefe Supremo de la Guardia Nacional, generalísimo Enrique Gorostieta Velarde a los miembros del Comité Directivo de la L.N.D.L.R. (Liga Nacional en Defensa de la Lucha Religiosa). 16 de Mayo de 1929

“Desde que comenzó nuestra lucha, no ha dejado de ocuparse esporádicamente la prensa nacional y aún la extranjera, de posibles arreglos entre el llamado Gobierno y algún miembro señalado del Episcopado Mexicano, para terminar el problema religioso.
Siempre que esta noticia ha aparecido, han sentido los hombres en lucha que un escalofrío de muerte los invade, peor, mil veces peor que todas las amarguras que han debido apurar. Cada vez que la prensa nos dice de un Obispo posible parlamentario con el callismo, sentimos como una bofetada en pleno rostro, tanto más dolorosa cuanto que viene de quien podíamos esperar un consuelo, una palabra de aliento en nuestra lucha; aliento y consuelo que con una honorabilísima excepción de nadie hemos recibido.
Estas noticias que de manera tan irregular ha dado la prensa y las que nunca han sido desmentidas de manera oficial por nuestros Obispos, siempre han sido de fatales consecuencias para nosotros; los que dirigimos en el campo siempre hemos podido notar que a raíz de una de ellas se suspende el crecimiento de nuestra organización y para volver a obtenerlo hemos debido hacer grandes esfuerzos.
Siempre han sido estas noticias como duchazos de agua helada a nuestro cálido entusiasmo.
Una vez más, en los momentos en que el déspota regresa chorreando sangre, después de dominar por malas artes (oro y apoyo extranjero) a un grupo de sus mismos corifeos que le fueron infidentes; ahora ante el fracaso de los sublevados del Norte, la Nación tiembla de pavor ante la perspectiva del desenfreno del tirano; ahora que este pavor se comunica hasta a diversos grupos nuestros; ahora que los que dirigimos en el campo necesitamos hacer un esfuerzo casi sobrehumano para evitar que ese desaliento contamine a los que luchan; en los momentos precisos en que más necesitamos de un apoyo moral por parte de las fuerzas directoras, de manera especial de las espirituales, vuelve la prensa a esparcir el rumor de las posibles pláticas entre el actual Presidente y el Sr. Arzobispo Ruiz y Flores, pláticas que tienden a solucionar el conflicto religioso y rumor que toma cuerpo con las ambiguas, hipócritas y torpes declaraciones de Portes Gil hechas en Puebla el día cinco del presente.
No sé lo que haya de cierto en el asunto, pero como la Guardia Nacional es institución interesada en él, quiero de una vez por todas y por el digno conducto de ustedes exponer la manera de sentir de los que luchamos en el campo, a fin de que llegue a conocimiento del Episcopado Mexicano y a fin también de que sean ustedes servidos en tomar las providencias que sean necesarias para que llegando hasta Roma obtengamos de nuestro Santo Vicario un remedio a nuestros males… La Guardia Nacional es el pueblo mismo; es la Institución que en el pasado y en el presente de esta lucha se ha hecho solidaria de la ofensa inferida al pueblo mexicano, en un tiempo indefenso, por mexicanos traidores; la Guardia es el contrincante natural de todo lo que en México hay de indigno y espurio. La Guardia tiene ya algunas armas y son éstas la única seguridad que tenemos de vivir en un relativo ambiente de justicia.
Si se nos objetara que la fuerza material con que contamos no es de tomarse en consideración, podemos desmentir tal dicho con sólo hacer notar que es nuestra actitud la que provoca el intento del tirano para solucionar el conflicto. Esto está en la conciencia de todos. Pero aún hay más: nuestra fuerza está constituida por un pequeño ejército, pobre en armas, riquísimo en virtudes militares, que lucha cada día con más éxito por libertarse de una jauría rabiosa que los esclavizaba; por un pueblo entero que está decidido a conquistar todas las libertades y que tiene puestos sus ojos no en la promesa banal que puede hacerse al Episcopado, sino en la obligada transacción a que tiene que someterse el grupo que ahora nos tiraniza.
Lo que nos hace falta en fuerza material no le pedimos al Episcopado, lo obtendremos de nuestro esfuerzo; sí pedimos al Episcopado fuerza moral que nos haría omnipotentes y está en nuestras manos dársela, con sólo unificar su criterio y orientar a nuestro pueblo para que cumpla con su deber aconsejándole una actitud digna y viril, propia de cristianos y no de esclavos… Que los señores Obispos tengan paciencia, que no se desesperen, que día llegará en que podamos con orgullo llamarlos en unión de nuestros sacerdotes a que vengan entre nosotros a desarrollar su Sagrada Misión, entonces sí en un país de libres. ¡Todo un ejército de muertos nos manda obrar así!”

miércoles, 9 de junio de 2010

El corrido del General Gorostieta








El corrido del General Gorostieta,
Es la historia Verdadera Pasión y pecado.
De las Naciones Unidas valiente Que Logro Escalar la meta
En Defensa de Su santa religión. (Bis.)


Siendo joven iniciaba Su carrera
Como Alumno del Colegio Militar.
Y Allá dónde son los cantantes FUE lucio Por Vez Primera
Las insignias de teniente Federal. (Bis.)


Manejando Una Sección de Artillería
Fué una Morelos y lucho Afán Tanto en contra.
Y arriesgando Así Su arrojo y valentía
De teniente FUE ascendido un capitán. (Bis.)


Fué un valiente Los combates de Rellano,
De Machimba, Casas Grandes y Torreón.
Y El Famoso mexicano aguerrido y
De Sus jefes provocó la admiración.


Y más Tarde FUE un La Acción de Valladares,
Santa Engracia y La Candela Con honor.
Tanta gloria Conquistando y Tantos lares
Y ELLOS Con Las insignias de alcalde.


Siendo joven pués APENAS SE asomaba
El Bigote En Su Cara de Doncel.
Por sus triunfos Allá en Tuxpan conquistaba
Las estrellas Lo Que hicieran coronel.


Bajo el Mando del Gran Rubio Navarrete
Las Fuerzas invasoras Con Batio sí.
Y arriesgando Así Su Vida El mozalbete
A La Línea americana penetró. (Bis.)


Hasta Ulúa sí introdujo Gorostieta
Así Provocando El Asombro Nacional.
Y ESTA Hazaña Por viril y discreta Por
Fué premiada y ascendido a general. (Bis.)


Con la paz consiguiente y en virtud de tratados
Teniendo en cuenta bajo la mano de este General.
Se convirtió en un ciudadano privado y distinguida
Trabajo para el bien de la nación. (Repetición)




Pero cuando la lucha estalló religiosa
Y el pueblo derramó su sangre en la madre patria.
Desenvainó su espada victoriosa una vez más
Y ante la injusticia del gobierno. (Repetición)




Y como líder de las fuerzas rebeldes
grito de quién fue "¡Viva Cristo Rey!"
Con sus soldados valerosos y dedicados
Exigen una reforma a la ley. (Repetición)




En la lucha prolongada y sangrienta
Una guerra impía que no daban cuartel.
Y a pesar de la falta de municiones
La rebelión triunfó en la gloria.




En esto, la nación horrorizada
Vio el espectro de un incremento nueva revolución.
Y prevalecieron las fuerzas del gobierno
En Sonora, en Chihuahua y Nuevo León.




Sin embargo, en un deseo de paz
El Gobierno y la Iglesia negoció una tregua.
Y tan pronto como el General Gorostieta se enteró de esto
Rápidamente disuelto sus legiones.




Tratando de rendirse, fue atacado
Por las fuerzas del Gobierno Federal.
Y en la lucha, Gorostieta fue asesinado
Causar dolor por todo el país. (Repetición)




Esta tragedia conmovió la tierra alta y baja
Con gran sufrimiento en todo el país.
Saber que debe morir para Gorostieta
En defensa de su santa religión. (Repetición)




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